Pacientes terminales tienen acceso a Voluntad Anticipada

Jornalero suscribe el documento que le permitirá recibir cuidados paliativos y morir rodeado de sus seres queridos, sin que lo sometan a tratamientos que lo hagan sufrir.

México

Antonio Maldonado Sánchez, un jornalero de 59 años originario de Hidalgo, tiene cáncer de estómago en etapa avanzada, sabe que su pronóstico no es favorable y es conciente de que en cualquier momento puede morir.

Llegó al Instituto Nacional de Cancerología (Incan) en enero de este año, donde después de varios estudios, incluso de tratar de intervenirlo quirúrgicamente, le informaron que "ya no había nada que hacer".

Su cáncer se diseminó a otros órganos, al páncreas, con pocas probabilidades de responder al tratamiento basado en cirugía, quimioterapias, tratamientos de radioterapia. Es por ello que tomó la difícil decisión de firmar su Voluntad Anticipada, documento que le permite recibir tratamientos paliativos, como morfina intravenosa.

"Él decidió firmar este documento el 30 de junio, cuando le informaron que el tumor era más grande de lo previsto, que ya había invadido el páncreas y que de intervenirlo podría morir en ese instante. Le hablaron con la verdad", explicó su hija Diana Laura Maldonado Chávez.

"Él sabe que cuando le detectaron la enfermedad ya estaba demasiada avanzada; que el tratamiento que le ofrecían en el Incan ya no le garantiza cura alguna, por eso tomó la decisión en pleno juicio de sus facultades mentales de ya no someterse a tratamientos que lo hicieran sufrir", añadió Diana en entrevista.

"En este documento nos expresa su voluntad de quedarse en casa, rodeado de sus seres queridos, evitando sufrimientos que le alarguen la vida y que son innecesarios. Quiere calidad de vida ante el poco tiempo que le resta", explicó la joven.

El señor Antonio Maldonado Sánchez se encuentra en su casa, como lo pidió, rodeado de sus tres hijos y de su esposa.

En ocasiones, de acuerdo con su hija, tiene momentos buenos y otros de crisis emocionales. Se le colocó un catéter a través del cual recibe morfina inyectada con lo que ha disminuido los dolores intensos por tener cáncer avanzado.

La familia ignora cómo se desarrolló ese cáncer en el estómago. Sintió síntomas que atribuyó a problemas gástricos y, aunque fue al médico, no daban con el diagnóstico hasta que un hospital de Hidalgo, ante la sospecha, decidió referirlo al Incan.

La enfermedad

Abelardo Meneses, director general del Incan, explicó que el cáncer de estómago habitualmente se detecta en estadio tardío porque no causa síntomas específicos.

En algunos casos los síntomas son indigestión o acidez estomacal, dolor o molestia en el abdomen, náuseas y vómitos, especialmente desechar alimentos sólidos poco después de haberlos consumido.

Asimismo, hay diarrea o estreñimiento, hinchazón del estómago después de las comidas, pérdida del apetito, sensación de que los alimentos se atoran en la garganta al comer, inclusive debilidad y fatiga. Vómitos de sangre o sangre en la materia fecal, pérdida de peso sin razón aparente.

Las entidades con una tasa más alta de mortalidad son la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas y Campeche; sin embargo, el Incan aseguró que puede haber un subregistro de este tipo de adenocarcinomas, que se le denomina cáncer gástrico, carcinoides, linfomas y tumores del estroma gastrointestinal.

Los avances científicos sugiere que el Helicobacter pylori, infección bacteriana crónica de mayor prevalencia en el mundo, lo que provoca la colonización gástrica por este bacilo y alrededor de una quinta parte progresará en un cambio preneoplásico, además de generar lesiones propicia mutaciones del gen CDH1 y la expresión errática del HER2.

El Incan, explicó Meneses, es de las pocas instituciones en México y en América Latina que otorgan a sus pacientes cuidados paliativos, en el que participa un grupo multidisciplinario de tanatólogos, infectólogos, psicooncológos, especialistas encargados de vigilar su alimentación y dar apoyo emocional al enfermo y a la familia.

"Nosotros tratamos de quitar la idea de que cáncer es sinónimo de muerte. Lamentablemente 70 por ciento de las personas que atendemos llegan en etapas avanzadas y nuestro deber es darle calidad en estas fases, con suma dignidad, justicia y respeto, disminuyendo su dolor y sufrimiento, hasta darse el desenlace final", dijo.

Asesoría

El paciente y su familia son asesorados ampliamente y se les informa justamente de la Voluntad Anticipada para que no se incurra a prácticas médicas que carecerán de efecto terapéutico y que justamente alargarán su sufrimiento e impedirán despedirse de sus seres queridos.

Desde 2015, el Incan fue el hospital pública con mayor número de registro de voluntades anticipadas: "Unas mil 500 solicitadas y firmadas de manera directa por los pacientes, y en un menor porcentaje por familiares que toman la tutela del paciente cuando éste ya no puede decidir ni tiene la capacidad de tomar decisiones porque ya está muy débil o tiene afectaciones neurológicas".

Cada año, el Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología atiende a 2 mil pacientes nuevos, de los que alrededor de mil 600 fallecerán en seis meses o menos. El resto, abundó Meneses, tiene cáncer avanzado de mama o próstata que, aunque están desahuciados, puede mantenerse con buena calidad de vida hasta más de 5 años.

"El dolor y otras molestias que pueden presentarse en la etapa terminal resultan indescriptibles, por eso, como parte de los tratamientos integrales del "bien morir", se les otorga morfina y no es necesario que el paciente se desplace. Existe, incluso, el gran proyecto de que las recetas se otorguen de manera electrónica y la familia las reciba desde donde se encuentre", detalló.

La OMS establece que en el mundo 1 de cada 10 accede a cuidados paliativos en fase terminal, lo que significa que la mayor parte de la población sufre la enfermedad con extremo dolor, mala calidad de vida, sin posibilidad de despedirse de su familia, ordenar asuntos y morir en paz.

Estadísticas

8.6% de las muertes por cáncer corresponden a neoplasias estomacales

20% de las infecciones por Helicobacter pylori terminan en tumor gástrico

80% de los casos avanzados fallece en un periodo de entre 49 días y seis meses.