De pacientes con problemas sexuales, 60% sufrió abuso

Siete de cada 10 victimarios son figuras de autoridad, como maestros o entrenadores. “Algunos síntomas son padecer trastornos de sueño y tener miedo a la oscuridad”: experta.

México

De los pacientes adultos que buscan ayuda psicológica por problemas sexuales, 60 por ciento fue víctima de abuso durante su infancia, reveló Ofelia Reyes Nicolat, directora del Programa de Sexualidad Humana (Prosexhum), de la Facultad de Psicología de la UNAM.

“En nuestra consulta, ya sea aquí en la facultad o en la práctica privada, ellos llegan por otras causas, por problemas con el estudio, el trabajo, el esposo o con los hijos y en algún momento sale que fueron víctimas” de agresión sexual, dijo la especialista en entrevista con MILENIO.

En ese contexto, la directora del Prosexhum afirmó que los tabúes en torno a este tema provocan que muchos niños sean abusados por parte de personas cercanas a ellos, debido a que los padres y el Estado no instruyen una educación sexual adecuada a los menores.

De acuerdo con Reyes Nicolat, en 70 por ciento de los casos los agresores son figuras de autoridad como maestros o entrenadores, mientras que 15 por ciento de los victimarios son familiares, ya sea el padre, abuelo, tíos, hermanos o primos mayores.

Además, 5 por ciento de los casos fueron mujeres las que  los agredieron sexualmente, ya sean familiares o trabajadoras del hogar, y el 10 por ciento restante de los abusadores son personas completamente desconocidas.

Asimismo indicó que algunos de los signos de niños agredidos sexualmente son la falta de apetito, trastornos del sueño, temor a estar solo y a oscuras, comportamiento agresivo y bajo rendimiento escolar, pérdida del control de esfínteres, lenguaje más sexualizado (en quienes ya hablan), además de moretones o marcas en cuello, piernas, y genitales.

Para evitar situaciones como esta, recomienda a los padres de familia tener buena comunicación con sus hijos, enseñarles los nombres correctos del cuerpo, que nadie puede tocar sus genitales, e indicarles que no deben permitir ser besados o acariciados de maneras no apropiadas a su edad.