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Sábado , 22.09.2018 / 05:12 Hoy

Pacheco no fue un poeta popular, sino transparente: Vicente Quirarte

Vicente Quirarte dictó la primera conferencia del ciclo Los días que pasan: José Emilio Pacheco en la poesía, donde aseguró que, con los años, el poeta ganaba lectores más jóvenes.

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José Emilio Pacheco ejerció la poesía como una forma de felicidad: cifró su destino en ella pero nunca se ostentó como poeta. Su obra poética tuvo un crecimiento constante que lo llevó a construir sus últimos libros con una lucidez mayor; su lenguaje poco a poco se fue haciendo más abstracto y más concreto, el “yo” de sus poemas poco a poco se fue borrando para transformarse en una voz colectiva.

“No es un poeta popular pero sí un poeta transparente, un poeta popular sería José Alfredo Jiménez”, señaló Vicente Quirarte la noche de este lunes, al inaugurar en El Colegio Nacional un ciclo de conferencias sobre la poesía de José Emilio Pacheco. Es en la transparencia, aparentemente sencilla y sin riesgo, donde radica el gran sentido de comunicación en los poemas de José Emilio.

“Le decíamos José Emilio como decimos Juan Gabriel, ni siquiera decíamos sus apellidos porque lo sentíamos como parte de nuestra familia”, comentó Quirarte. Para el autor de Tarde o temprano, El reposo del fuego, Irás y no volverás, y No me preguntes cómo pasa el tiempo, la búsqueda de una literatura colectiva fue algo sustancial: “buscó que la literatura no perteneciera a un autor sino que fuera colectiva, que fuera anónima”, puntualizó Quirarte.

“Ya desde sus libros de juventud hay la necesidad de que el ‘yo’ no sea tan importante como lo expresado: que el ‘yo sufro’ y el ‘yo padezco’ no fueran lo principal sino esta voz artificial que permite al lector recuperar el mensaje emitido por el poeta”, añadió, “José Emilio jamás pensó en una idea del poeta porque siempre quiso hablar desde una voz que tratara de dar testimonio”.

Tampoco le importaba hacer poemas de “rotunda belleza”. El paso del tiempo, la Ciudad de México, el medio ambiente y los animales fueron una constante en su obra poética. Corregir fue su manera de escribir: nunca tenía una frase definitiva, para él toda era corrección persistente hasta llegar al punto preciso de la frase. Para José Emilio Pacheco, un poema es el resultado de reducir la distancia entre lo pensado y lo escrito.

“No es un poeta oscuro, lo que no significa que sea un poeta fácil”, aseguró Vicente Quirarte, “por supuesto que tenía un método y toda una planeación”. La ética y la creación fueron de la mano en toda su obra: la vocación literaria nunca le pareció algo opuesto a la vida. Sin pretensiones de autoridad, con una sensibilidad comunitaria y abarcadora, juez implacable de sí mismo, José Emilio Pacheco no daba consejos: su ejemplo venía de la acción.

“José Emilio fue cada vez un autor más joven, cada vez era leído por más jóvenes”, afirmó Vicente Quirarte, “una de sus vacunas vitales era El Colegio Nacional: llegaba aquí muriéndose y salía como torero”.

El ciclo de conferencias sobre la poesía de José Emilio Pacheco, dedicado a la memoria de Ignacio Padilla, continúa el día de hoy a las 19:00 horas, en El Colegio Nacional.


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