“Desmantelan cárteles, pero la droga sigue en las calles”

Juan Pablo Escobar, hijo del máximo líder del Cártel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, se encuentra en la ciudad con motivo de la conferencia "Una historia para no repetir". 
Juan Pablo Escobar Henao dará una conferencia el próximo 27 de agosto en el Teatro de la Ciudad.
Juan Pablo Escobar Henao dará una conferencia el próximo 27 de agosto en el Teatro de la Ciudad. (Foto: Carlos A. Rangel)

Monterrey

Es arquitecto y diseñador industrial, ha dado conferencias en múltiples foros y ahora también ha escrito un libro. Su nombre actual es Sebastián Marroquín, pero antes de los 16 años se le conocía como Juan Pablo Escobar Henao, hijo del máximo líder del Cártel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria.

Con motivo de la conferencia Una historia para no repetir (Teatro de la Ciudad, 27 de agosto, 19:30), Sebastián Marroquín está en la ciudad para compartir su experiencia al vivir de lleno en el mundo del narcotráfico.

Físicamente guarda parecido con el narcotraficante más reconocido de América, aunque sin el bigote. Dice que pudo ser "el Pablo Escobar 2.0" pero en cierto momento decidió tomar otro camino.

En reunión con los medios de comunicación, Santiago Medellín expresa que, en su opinión, las líneas militarizadas en persecución al narcotráfico no han solucionado el problema en 40 años de historia de narcotraficantes.

"Se capturan líderes, se desmantelan cárteles, pero la cocaína nunca deja de estar en las calles", acusa el también autor del libro Pablo Escobar, mi padre.

La historia de familia

Los primeros años de Juan Pablo junto a sus hermanos se rodearon de lujos, donde no conocía limitaciones. Él llegó a coleccionar 30 motocicletas y siempre supo que su padre se dedicaba a actividades ilícitas.

De su padre reconoce un hombre amoroso quien pese a todo se dedicó a su familia, incluso en enseñarle a su hijo "la variedad de las drogas" disponibles en esa época.

"Mi padre me enseñó las ocho drogas que en ese tiempo ellos comercializaban. Hoy creo que tendría que enseñarme centenares", expuso.

Es el tema familiar el que más le dolió escribir para el libro, al enterarse de cómo las deslealtades internas llevaron a fracturas con su padre.

"Hubo una deslealtad desde la sangre. Ya en vida mi padre estaba consciente de esas deslealtades, pero una cosa es sentirlas y otra cosa es verlas en acción y ver cómo quieren destruirte a ti y a los tuyos", refirió.

A los 16 años, su madre, hermana y él tienen que cambiar su nombre, pues el peso del apellido Escobar los perseguiría a tal grado "que ni un pasaje de avión para escapar nos vendían".

Es así como llegó a Sebastián Marroquín, identidad que le permitió graduarse de arquitecto en Argentina.

"El cambio de identidad fue más por eso y no una renuncia al pasado. Son mis actos los que me definen, no mi nombre", menciona Marroquín, quien firmó su libro como Juan Pablo Escobar.

Apuesta a humanidad

La persecución a los narcotraficantes, desde el punto de vista militarizado, es una estrategia que tiene 40 años y que no ha producido resultados efectivos, pues la droga sigue en las calles.

Se declara a favor de la legalización de las drogas pues así se contrarrestaría fuerza al mercado ilegal de las armas y de la venta de las sustancias.

"Creo que debería abordarse desde la óptica de la salud y no por la vía militar (...) las drogas ya están legalizadas pero no regularizadas, porque las drogas ya llegan a domicilio en todas las ciudades del planeta, entonces si hay un producto que puede pasar toda clase de controles y llegar hasta la puerta de tu casa, indica que hay muchos que no quieren ponerle freno a esa realidad".

En su visita a Monterrey evitó toda clase de comparaciones entre el narcotraficante mexicano Joaquín Guzmán Loera con la figura de su padre, pues dijo son contextos distintos.

¿Y cómo es que ambos personajes pueden llegar a acumular tanto poder? La respuesta, en voz del hijo del narcotraficante más buscado en la década de los 90, se define en un concepto: corrupción.

"Nadie puede llegar tan lejos, por más inteligente y hábil que sea, si no es por la corrupción".