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Martes , 21.08.2018 / 02:11 Hoy

Otto Dix: un pintor bajo fuego

EL MUNAL alojará hasta el 15 de enero la muestra Otto Dix. Violencia y pasión, una retrospectiva del hombre que plasmó la crudeza de la guerra en su arte.

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Marcado por los estragos causados por los conflictos bélicos, Otto Dix (1891-1969) recurrió al dibujo y a la pintura como una forma de reflejar la situación extrema que le tocó vivir en Alemania. Considerado como el detractor de la guerra por sus estremecedoras imágenes, fue elogiado en su momento, pero al mismo tiempo incomprendido, condenado y destruido. No obstante, en la actualidad es visto como uno de los artistas alemanes más trascendentes del siglo XX.

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Por esa razón, y a propósito del Año Dual México-Alemania (2016-2017), se pensó en diseñar una exposición retrospectiva de este genio creador que llevara el título Otto Dix. Violencia y pasión, la cual se podrá visitadar a partir de hoy y hasta el 15 de enero.

La muestra, integrada por 162 piezas entre pintura, acuarela, grabado y dibujo, abarca desde la obra temprana de Dix hasta sus creaciones más consolidadas, en las que se presenta el devenir de la sociedad alemana de aquellos años, marcada por dos guerras mundiales, la censura nazi y la división de Alemania.

“Otto Dix fue espectador, víctima y protagonista de la guerra”, aseguró Ulrike Lorenz, curadora de la exposición y directora de la Galería de Arte de Mannheim.

En el recorrido por la muestra, la especialista dijo que en los primeros trabajos del pintor se aprecia la influencia de las corrientes artísticas de los primeros años del siglo XX en Europa.

Tras haber presenciado la Segunda Guerra Mundial, “los temas centrales de su obra se centraron en la denuncia por los estragos ocasionados por este conflicto bélico, tal y como se percibe en su trabajo gráfico”.

La muestra, que ya se exhibió en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco), está distribuida en siete núcleos temáticos: “Voluntad del arte”, “El fin del mundo”, “Muerte y resurrección”, “El rostro del tiempo”, “Eros en la metrópoli”, “Visión de la realidad” y “La guerra y la paz”. Asimismo, también se presenta una selección de autorretratos que remite al espectador a la intimidad del artista.

La curadora de la exposición indicó que Dix se sumó a las corrientes estéticas como el futurismo y el dadaísmo, al tiempo que estudió filosofía y los escritos de Friedrich Nietzsche. “Estaba obsesionado con lo que le tocó vivir, por eso lo memorizó y lo pintó, de ahí que su realismo fuera expresivo, realmente deseaba dejar en las personas esa realidad de una forma impactante, brutal y directa”.

Reinhard Maiworm, el director del Instituto Goethe, indicó que a Dix le tocó vivir un periodo muy duro: justo las dos guerras mundiales. “Fue un documentalista, un analista, un crítico y un espejo de su época”, precisó.

Apreciaron el montaje de la exposición Otto Dix. Violencia y pasión, Ludger Siemes, ministro encargado de Negocios de la Embajada de Alemania; Leander Dix, nieto del artista y María Cristina García Cepeda, directora del INBA.


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