En México, uno de los pocos órganos positivos de AL

Forma parte de la colección de instrumentos de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
Construido hacia 1670, se puede afirmar que tal vez sea el más antiguo en el continente.
Construido hacia 1670, se puede afirmar que tal vez sea el más antiguo en el continente. (Xavier Quirarte)

México

La Universidad del Claustro de Sor Juana cuenta con un órgano positivo, ejemplar único en México de un instrumento que fue muy usado entre los siglos XIV y XVII, lo mismo en la música religiosa que en la profana. Este ejemplar, construido en el siglo XVIII, pese a que sufrió diversos daños por sus cambios de dueño y frecuentes traslados, fue restaurado y actualmente se mantiene en funcionamiento con un excelente rendimiento. Es uno de los pocos ejemplares que hay en América Latina.

Un artículo en la Revista de folklore lo describe como "un órgano pequeño, pero completo en sonoridades y en timbres. Hay preciosos ejemplares en la Colegiata de Osuna, Barcelona, catedrales de Toledo y Salamanca (el llamado órgano de Salinas), El Escorial, e imágenes como la del tapiz gótico de la Seo de Zaragoza y de la Adoración de la Forma de C. Coello, entre otros cuadros y piezas de museo".

También conocido como "organino" o "realejo", el ejemplar del Claustro de Sor Juana se toca de manera continua, lo que permite apreciar su sonido único. Se ha utilizado en actividades como el Festival de Música Antigua y el Festival Internacional de Órgano de la Ciudad de México, o en conciertos especiales, como el denominado Sonidos de Seis Siglos, que incluyó a diversos solistas y grupos de música antigua, encabezados por Horacio Franco. También se ha incorporado a propuestas experimentales, como las que se presentan en el contexto del programa conocido como La Habitación del Ruido.

En su artículo "El órgano positivo en el Claustro de Sor Juana Inés de la Cruz. Un caso único en su género en México", el investigador Michael Drewes asegura que "hoy en día los órganos positivos (...) son bastante poco comunes en México. De hecho, el que se halla en la Universidad del Claustro de Sor Juana, al lado del Templo de San Jerónimo en la Ciudad de México, es tal vez el único representante de su género".

Drewes afirma que al fecharse tentativamente en 1670, "se puede afirmar que sea tal vez el órgano más antiguo en el continente americano. Consta de un armario que alberga caja de viento, arca de ventillas, flautas y teclado. Este último se alcanza al abrirse las dos hojas frontales, mientras que la puerta trasera sirve de acceso para afinar y entonar las flautas".

Este órgano está en perfecto estado y con frecuencia es utilizado en conciertos. El organista Víctor Contreras, director del Festival de Órgano de la Ciudad de México, describe el instrumento como "un órgano pequeño, cuyo nombre positivo deriva del hecho de que se puede posar, se puede tomar en brazos y llevarlo de una capilla a otra para ciertos servicios. Hay otros más pequeños, que tienen un ámbito de sonido mucho más limitado, y que llamaban portativos, y otros, que se llevaba en andas por dos personas, y se conocían como procesionales".

Los primeros frailes que llegaron a la Nueva España a evangelizar traían consigo todo el ajuar para hacer el servicio litúrgico, así como órganos y campanas, comenta el también presidente de la Asociación Mexicana de Organistas y director del Colegio de Música de Tultepec. "De acuerdo con Drewes, este instrumento, que estuvo mucho tiempo en el Conservatorio de Música, hasta 1951 era propiedad del compositor Salvador Moreno. En un momento dado decidió donarlo al Instituto Nacional de Antropología e Historia que, a su vez, lo colocó en el Claustro de Sor Juana en 1969. En 1977 se hace un levantamiento, donde se toman fotografías del órgano y, hacia 1982, se restaura, por
influjo de una campaña de restauración de los órganos de la Catedral de México, que por aquellos años se habían quemado".

¿Es único en América Latina?

Es único, por supuesto, desde el punto de vista de que cada instrumento es único. Ahora, este instrumento en especial tiene su importancia; aunque no sabemos su origen, es posible que estuviera antes en el Convento de El Carmen. La primera referencia es la del Conservatorio. No se sabe dónde lo obtuvo Salvador Moreno, pero ya sabe, hay gente que suele vender este tipo de instrumentos.

¿Se utiliza con frecuencia?

Sí, es un instrumento con mucho uso. El Departamento de Difusión Cultural de la universidad tiene un amplio programa de música que, por ejemplo, nos permite ofrecer conciertos como parte del Festival de Órgano de la Ciudad de México.

¿Hay música específica para el instrumento?

Se escribieron obras para el órgano positivo durante muchos años, desde autores como Antonio de Cabezón, que vivió en el siglo XVI, hasta principios del XIX. Hay autores contemporáneos que han escrito obras para el instrumento, como el maestro Jesús López, organista de la Catedral de la Ciudad de México. También se han escrito obras con disonancias y dentro del programa La Habitación del Ruido se han hecho intervenciones en el órgano, con resultados muy interesantes.

Teclados históricos, patrimonio de la nación

Además del órgano positivo, la Universidad del Claustro de Sor Juana cuenta con un cuadrilongo del siglo XIX que acaba de ser restaurado, dice Ana Cecilia Piñó Sandoval, directora de Difusión Cultural.

"También tenemos un piano Pleyel, que es de 1923, y otro de la misma marca sin restaurar, que está en la biblioteca. Hay un piano Steinway de concierto de los años sesenta del siglo pasado, que es de una época fantástica, y un Yamaha, también de concierto, así como una espineta", explica la funcionaria universitaria.

Para la institución, "estos instrumentos constituyen un tesoro —dice—. En el caso específico del órgano positivo, es un instrumento que se ha conservado y se mantiene en uso. Por eso, al igual que a los otros instrumentos, se les procura la mejor condición y cuidado. Se le trata como lo que son: tesoros de México, patrimonio de la nación".