Con un oratorio, el legendario rey David será “humanizado”

Gala con Solistas Ensamble, del INBA; la obra aborda al personaje como un hombre, “con sus virtudes y sus fallas”: Christian Gohmer.
La música y los textos relatan episodios de vida del personaje, comenta el director.
La música y los textos relatan episodios de vida del personaje, comenta el director. (Javier García)

México

Para Christian Gohmer, El rey David, obra del compositor suizo Arthur Honegger, primero montaje teatral y después oratorio, reúne sus tres pasiones: “La música vocal, la música del siglo XX y la música sacra”.

Director del ensamble de música contemporánea Tempus Fugit, Gohmer repondrá El rey David el próximo domingo en el Palacio de Bellas Artes a las 17:00, para celebrar la gala anual del coro Solistas Ensamble del INBA. Como narrador estará Mario Hoyos, integrante del coro, y Ana Gámez como la pitonisa.

Gohmer comenta a MILENIO que Honegger tiene dos cantatas: Juana de Arco y El rey David. “Para la época era un formato inusual: no es ópera ni oratorio, sino una cantata escénica, género que se inventó en el siglo XX. Podemos encontrar en la historia obras que se podrían catalogar como tales, pero las que se llaman así por primera vez son las de Honegger”.

Su dotación instrumental es sui géneris: “Dos flautas, pero el segundo flautista toca también el piccolo; un oboe, que toca también el corno inglés; dos clarinetes, que interpretan en Si bemol, en La y bajo; un fagot, dos trompetas, un corno y un trombón. También hay tres percusionistas y tres teclados: piano, celesta y armonio, una especie de órgano. Está el coro y los solistas: soprano, tenor y mezzosoprano”.

¿Cuál es la trama?

La historia se basa en pasajes de la Biblia y trata de retratar al personaje como un ser humano, con sus virtudes y sus fallas. Los oratorios barrocos y anteriores solo destacaban los pasajes luminosos de cada individuo, mientras que Honegger retrata a un rey David completamente humano, con su devoción hacia el trabajo del templo y de los sacerdotes, pero también con los vicios de cada ser humano. La obra también tiene muchos pasajes sórdidos.

¿Qué puede decir de la música?

Es descriptiva y también nos va contando una historia dramática. 

¿Honegger se adelantó a su tiempo con esta música?

En algunas partes. Honegger no está casado con una escuela composicional. Toma recursos de todas partes y creo que, en ese sentido, sí se adelanta porque no tiene miedo de ser, de pronto, un neotonal y luego dodecafónico, y más adelante tener pasajes impresionistas y hasta románticos. Sin embargo, logra un resultado muy coherente.

Hace años dirigió "El rey David" con Solistas Ensamble. ¿Qué cambió de ejecución de la vez pasada?

La hicimos hace cuatro años. Es curioso, porque vuelves a enfrentar la obra y es totalmente diferente. Las voces son casi las mismas
—claro, cuatro años después—, y algunos instrumentistas son otros, pero siento como si fuera una obra nueva, otra partitura. Estamos encontrando otra sonoridad. Pienso que es como cualquier texto importante: con los años entiendes nuevas cosas. Quiero pensar que hay una evolución en la comprensión de la partitura por parte de ambos ensambles y yo.

¿Cuál es la importancia de la obra?

Pienso que ahora que tenemos crisis cultural, no solo en México sino en todos los países, es importante valorar este repertorio que se hizo en la primera mitad del siglo XX. En esos años los compositores redujeron un poco sus fuerzas e hicieron más música de cámara. Esto es un buen ejemplo de que con una dotación menor a una orquesta se puede hacer grandes obras. Es un buen momento para revalorar las fuerzas a las que tenemos acceso.

Hay que decir que "El rey David" no es una obra religiosa.

No; la obra en sí es meramente histórica: un trabajo sobre el rey David, aunque sería interesante revalorar las partes históricas de los pasajes bíblicos. En ocasiones la gente piensa que la Biblia es un libro de fantasía o de religión, y no lo es necesaria o únicamente. Es un libro sobre un pueblo y su religión, y la evolución de esa religión en otra, pero también es un libro histórico y creo que, en ese sentido, en la actualidad nos puede interesar.