Un oráculo fantástico

Más de 400 textos breves que tienen en común la visión satírica y, a la vez, diestra de las entelequias del espíritu.
"El libro de la imaginación". Edmundo Valadés. Fondo de Cultura Económica. México, 2015.
"El libro de la imaginación". Edmundo Valadés. Fondo de Cultura Económica. México, 2015. (Especial)

México

Contaba Edmundo Valadés que la costumbre de incluir textos breves, o fragmentos, entre relato y relato, en su revista El Cuento, la tomó de Selecciones del Reader’s Digest, en donde como recurso de diseño, para no dejar espacios en blanco al final de un artículo, se ponían chistes. Mediante esta fórmula, con Valadés la anécdota boba o la ocurrencia se convirtió en algo que luego adquirió su propio territorio, y ahora tiene incluso sus continuadores: la minificción.

Para cultivar esas brevedades de ficción (y no ficción), hace más de cuarenta años elaboró una antología que va desde epigramas, reflexiones con humor, prosas que describen fantasías, ironías y cuentos cortos. La selección incluye más de 400 textos breves que tienen en común la visión satírica y, a la vez, diestra de las entelequias del espíritu.

El libro de la imaginación está dividido en treinta y cinco apartados. La manera en que Valadés agrupó el material responde a un orden temático con clasificaciones como: enigmas; algunos sueños; insomnios; de fantasmas; espejos; insólita; la buena lógica, entre otros.

No sólo es un compendio de espléndidas prosas, también funciona como una suerte de oráculo, como sucede con el I Ching o incluso con las Voces del argentino Antonio Porchia. En el hospital, en un reposo obligado, pude acudir a El libro de la imaginación y formularle preguntas, pasar las páginas y detenerme al azar en un fragmento. “¿Regresaré pronto a casa?”, por ejemplo. Y la respuesta: “Nunca quise llegar a esto, sólo deseaba jugar un poco”. Esta manera de abordar El libro de la imaginación resulta de lo más entretenida si se toma en cuenta que se requiere de cierta interpretación. ¿Acaso todas nuestras respuestas e inquietudes están en vertidas en este volumen? El divertimento, inspirado en varias de estas proposiciones y certeras descripciones, se convirtió en un buen pasatiempo.

Los autores de estas brevedades pertenecen a diversas latitudes. En algunos casos podría adivinarse la fuente. Ciertos fragmentos fueron obtenidos de otra antología, la de la literatura fantástica, de Borges, Bioy y Silvina Ocampo. Otras veces puede tratarse de colaboraciones llegadas a la revista o de trozos sacados de periódicos o suplementos culturales. Hay figuras permanentes y firmas casi olvidadas.

La fórmula de Valadés para no dejar espacios en blanco en El Cuento dio un vuelco insospechado, al apoyar el resurgimiento de un género. Su propósito, colmar de coaliciones páginas que retozan entre la realidad y la ficción, además dio sentido a un pequeño gran libro.