No se culpe a nadie se estrena con éxito en NY

El montaje, inspirado en la imaginería de Jis, fue creado por Antonio Camacho, Carlos Sánchez, Ricardo Zohn Muldoon, Darren Stevenson y el propio Jis.

Rochester,Nueva York

Pocas producciones escénicas jaliscienses trascienden fronteras, la ópera No se culpe a nadie (Don’t blame anyone), inspirada en la imaginería de Jis, colaborador de MILENIO es una de ellas. Anoche el montaje, en el que participan la compañía de títeres tapatía La Coperacha, que dirige Antonio Camacho y Olga Gámez, los destacados compositores Ricardo Zohn Muldoon y Carlos Sánchez Gutiérrez, además del PUSH Physical Theatre de Darren Stevenson y Eastman Broad Band Ensembler dirigido por Tim Weiss, se llevó los aplausos de un Kodak Hall at Eastman Theatre, el teatro más importante de la ciudad que estuvo casi lleno.

La obra que es una coproducción de La Coperacha y la Eastman School of Music se divide en dos actos. La música del primer acto la trabajó Carlos Sánchez y la correspondiente al segundo Ricardo Zohn, el primer acto se compone de un preludio y seis escenas y el segundo de cinco, en total son 70 minutos. La dotación en general es una orquesta de diez intérpretes con cuatro cantantes, es decir, un ensamble mixto de alientos, cuerdas, percusión, piano y guitarra, en total son poco más de 30 artistas los participantes.

En lo que respecta a la propuesta, desde los primeros acordes se anuncia el aire expresionista de la pieza, el fluido sonoro que los espectadores al que están expuestos es uno confeccionado con líneas muy melódicas para la voz, que conducen al escucha de lo nostálgico a lo grotesco a través de pasajes que cambian constantemente su ritmo sonoro, ahora rápido, luego lento. En la obra los espacios de silencio encajan armoniosamente con fragmentos de baja intensidad que en ocasiones son arrasados por estridentes arrebatos.

A la escena inicial del autor luchando con una especie de Minotauro o monstruo o bestia, una batalla por las ideas, le sigue la lucha contra la página en blanco, luego el brote de las primeras ideas representados por una especie de humanoides primitivos trogloditas que comienzan a cambiar su naturaleza a otra más sofisticada, una especie de “zenones” tal y como los definió en entrevista Camacho y al final se aborda la Familia Polilla, que es funcional disfuncional, como una alegoría de la desintegración familiar”. La obra contó con una iluminación que logró mantener el interés de los asistentes. A los títeres y uno que otro elemento escenográfico y utilería se añade el video e imágenes de Jis como parte de la escenografía y los textos traducidos al inglés de las partes de la ópera en español. Se trata de una obra bilingüe.

Para Camacho “ha sido una experiencia difícil y muy satisfactoria. Ha sido todo un reto porque se necesita estar mucho en comunicación y empatar agendas a distancia. El estreno es el fruto de un año de trabajo en los que se incluyen los últimos diez días de ensamble que han sido muy intensos pero demasiado satisfactorio”. Por su parte Carlos Sánchez comentó: “Es increíble como todos los elementos en juego pudieron coincidir en algo tan monolítico como si hubiera sido la creación de una sola inteligencia, es una suma de varias, crea un solo mensaje polifacético pero unificado, eso es lo que me tiene más contento, asombrarme de que esto sea posible, que la diversidad no está peleada con la solidez del producto creativo”.

Ricardo Zohn recordó: “Cuando comenzamos a gestar las ideas yo tenía una pequeña obra El niño polilla había hablado con Jis para hacer una versión con sus monos. Pedí un apoyo al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) que no me dieron. De cualquier forma Jis hizo unos prototipos y ahí se quedaron. Sucedió así casi diez años”. Otros autores de los textos son Raúl Aceves, Oliverio Girondo, Roberto Juarroz, Jorge Esquinca, Francisco de Goya, Petrarca, Kristel Thornell y del propio Carlos Sánchez Gutiérrez.

La dirección técnica e iluminación es de Toni Elderkin, el diseño y dirección de audio: Paul Coleman, los vestuarios de PUSH Physical Theatre, Josefina Calzada, La Coperacha y el diseño gráfico de Jobo Panteras.

La obra, que tiene el apoyo de la Universidad de Guadalajara y la Secretaría de Cultura federal, se presentará el 24 de noviembre a las 20:30 horas al Teatro Diana. Boletos disponibles en taquillas.

SRN