Bicitekas: 18 años de pelear y pedalear calles mexicanas

Las primeras iniciativas se recibieron con burlas y los paseos nocturnos comenzaron con solo dos asistentes; actualmente ya se cuenta con leyes e infraestructura.
Hoy existen más de 60 grupos de ciclistas en la CdMx.
Hoy existen más de 60 grupos de ciclistas en la CdMx. (Ilustración: Luis M. Morales)

México

En la Ciudad de México hoy se registran 150 mil viajes en bicicleta cada día, superando en número los que se hacen, por ejemplo, en trolebús. “Ecobici es uno de los sistemas más robustos de bicicleta pública del mundo, inspirando a otras grandes ciudades por sus buenas prácticas y, de no tener ninguna, hoy contamos con 140 kilómetros de ciclovías, una Ley de Movilidad que prioriza a peatones y ciclistas, y el primer reglamento de tránsito enfocado en la seguridad de las personas, antes que en la velocidad de los autos”, destacó la activista Areli Carreón, quien dirigió la ONG Bicitekas de 2002 a 2008.

“En la Ciudad de México existen más de 60 grupos de ciclistas que ruedan de noche en alguna de las 16 delegaciones; de Bicitekas han surgido otras organizaciones, empresas sociales e iniciativas cívicas para mejorar la ciudad y la convivencia, además de que han mejorado las capacidades ciudadanas para participar en estas transformaciones”, destacó la activista al citar algunos de los logros que han conseguido las redes nacionales de ciclistas.

Aunque la ONG cumplió la mayoría de edad, el movimiento inició muchos años atrás con activistas como Pablo Fernández Christlieb, Alejandro Calvillo, Armando Roa o Ricardo Guadarrama, tachados en su momento de “lunáticos”, y que junto al Movimiento Bicicletero Mexicano, fundado en 1986, iniciaron la reinvención de la ciudad tras los fatídicos temblores del 85.

Otro logro es poner el tema de la movilidad en la agenda de gobernantes a escala federal, pero sobre todo en los delegacionales y de varias secretarías de  la Ciudad de México. Invariablemente, las decenas de organizaciones que pugnan por las diversas y menos contaminantes formas de movilidad son también militantes de los movimientos que buscan detener el cambio climático.

Carreón reiteró que en Bicitekas han publicado documentos de referencia para el ciclismo urbano e inspirando a otras organizaciones y gobiernos en ciudades mexicanas y latinoamericanas.

Como representantes de un movimiento ecologista, en esa organización han aprendido a tener una alta resistencia a la frustración, sobre todo en sus enfrentamientos con los encargados de las políticas públicas, a los cuales han logrado arrebatar algunas decisiones, pero de quienes han recibido, sobre todo, promesas, incluso burlas o amenazas. “Se reían de nosotros y nos trataban como a unos locos; sin embargo, ahí están los resultados”, destacó.

BATALLA EN LA CIUDAD

Por su parte, Agustín Martínez, quien dirige Bicitekas desde 2008, aclara su memoria para mostrar las rutas que tuvo que surcar la lucha de los movimientos bicicleteros para llegar a este 2017 sumados a un movimiento mundial de propuestas firmes.

“Un inicio podría ser aquella, en apariencia absurda, petición (1991) del columnista de La Jornada, Enrique Calderón Alzati, quien propuso convertir al Ferrocarril de Cuernavaca en camino para bicicletas; luego siguió la inauguración de la ciclovía dominical sobre Insurgentes, de Río Churubusco a Viaducto, y la iniciativa de algunos, entre ellos activistas de Greenpeace, de regalarle una bicicleta a Carlos Salinas para invitarlo a que se sumara al movimiento”.

En 1993 realizaron un pedido formal al Departamento del Distrito Federal para que se cambiara el sentido de las rejillas en las coladeras y así evitar accidentes. Y de ahí se da un brinco hasta 1997, cuando surgió la Guerrilla Contraimeca, primer antecedente de Bicitekas.

En el 98 apareció un belga llamado Tom Dieusaerd, corresponsal de finanzas en México, a quien se le ocurrió la idea de hacer un paseo nocturno en miércoles por la noche, partiendo del Ángel de la Independencia. A su primer llamado acudieron solo dos personas, pero después el asunto creció de manera exponencial.

Sin embargo también apareció una larga serie de encuentros fallidos con la autoridad, acostumbrada a los tiempos burocráticos y que nunca ha visto en las soluciones de movilidad un beneficio electoral. Entre tantas juntas los bicicletos prefirieron pasar a la acción, fortalecer los paseos, editar una revista e involucrar a más personas.  

En 2002, Bicitekas se constituye formalmente como ONG y acude con el jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, para pedirle la creación de carriles exclusivos; en 2003 AMLO anunció un proyecto de ciclovías y un año después se inaugura la primera sobre el Ferrocarril de Cuernavaca, desde Mixcoac hasta Polanco, hoy inservible.

A partir de ahí los logros se dieron cada año:  el paseo dominical, poder viajar en Metro con bicicleta y en 2008 el Primer Congreso Nacional de Ciclismo Urbano. Después Marcelo Ebrard obligó a sus empleados a usar bicis y el servicio Ecobici que, desde entonces, no ha dejado de crecer.