Octavio Paz era un ciudadano del mundo: Frederic Amat

Desde España y en exclusiva para el suplemento cultural de MILENIO, ofrecemos los testimonios de escritores, críticos y artistas sobre la personalidad y la obra del poeta mexicano Octavio Paz, con ...
Frederic Amat
Frederic Amat (Tomada de fotolog)

Ciudad de México

Frederic Amat. Artista plástico

Había en Octavio Paz la necesidad constante de abrir puertas a muchas culturas. Una de las cosas que siempre he admirado y he intentado aprender, es su manera de ser un ciudadano del mundo. Yo lo conocí porque Pere Gimferrer y otros poetas en Barcelona me habían hablado de él, lo habían leído. Así que un día, mientras estaba en una calle de la Zona Rosa en México, en el año 1977, y entraron Octavio y Marie Jo Paz a ver mi exposición que presentaba en una galería ahí, me quedé sorprendido. Era mi primera exposición en México y ese encuentro fue muy bonito, porque lo que me sirvió de tarjeta de presentación fue la obra. Yo conocí a Octavio gracias a mi pintura. Y entonces Marie Jo me dijo que habían visto mi exposición un día antes por la noche, mientras buscaban apartamento por ahí, y vieron los cuadros desde fuera y habían vuelto porque les habían gustado. A partir de ahí se inició una amistad hasta su muerte.

Yo llevaré a escena su poema “Blanco”. La puesta consiste en una especie de mandala en el suelo en el que se irán proyectando alrededor de trescientas imágenes, y lo más bonito es que Octavio tenía unas notas escénicas del poema a las que les he sido fiel. Son tres voces más la voz en off de Octavio, que inicia el poema. Las otras voces provienen del primer montaje, en el Festival de Gerona de 2007, del poeta Paco Ibáñez, Luis Homar y Mario Gas. Y hay una grabación para iPad, que es como hubiera querido Octavio que se viera el poema: imágenes que pasan mientras se lee, como él había pensado un día en la India cuando escribía “Blanco”. La aplicación incluye el “Archivo Blanco”, o sea, la correspondencia, la edición, todo ese mundo alrededor del texto.

Respecto a la personalidad de Paz, él está en todas partes: si vamos a la política, ahí está; si vamos al mundo de las ediciones, ahí está; si vamos al mundo del arte, ahí está, con su idea de  Los privilegios de la vista, que significa ver lo nunca visto, ver como pintor. Así que la energía vital que tenía Octavio la recibías cuando estabas cerca, y en la medida que uno podía intentaba compensar, aunque la palabra exacta es que a mí me “apantallaba”, incluso ahora que no está me sigue “apantallando”.

Como pintor puedo decir de su manera de ver y entender el arte era el de una persona muy curiosa, fascinada por el enigma. Y creo que lo que más le gustaba de una obra plástica era que provocase enigma: ¿Qué hay detrás de esta puerta? Otra puerta que pregunta: ¿Qué hay detrás de esta puerta?