Releer a Octavio Paz es urgente: Aurelio Major

Desde España y en exclusiva para el suplemento cultural Laberinto de MILENIO, ofrecemos los testimonios de escritores, críticos y artistas sobre la personalidad y la obra del poeta mexicano.
Aurelio Major
Aurelio Major (Tomada de prensafcl.udp.cl)

Ciudad de México

Aurelio Major. Comisario del programa conmemorativo por los cien años de Octavio Paz

Creo que la relectura de Octavio Paz es urgente. No solamente por su poesía, sino también por su ejemplo personal y su ejemplo cívico. Las relaciones de Octavio Paz con España vienen de muy lejos, de 1937, cuando acude al Congreso de Escritores para la defensa de la cultura; luego presidió aquí el de 1987. Son relaciones múltiples. En las revistas que fundó —que fueron muchas— publicó a escritores en el exilio. Un dato biográfico importante, su madre era hija de españoles. Él leyó a muchos autores de la generación del 98 y el 27: Valle Inclán, Unamuno, Ortega, y los leyó precisamente porque España representaba para México las puertas de la modernidad. Con muchos estableció amistad y a veces polémicas encendidas, como con Alberti. Pero, hoy día, muchos escritores españoles lo siguen leyendo y el Centenario es una forma de reivindicar esto. Además del programa que se presentó en México, y el que se acaba de presentar en España, hay un programa en Francia, otro en Japón, otro en Alemania y otro en la Feria del Libro de Bogotá. Haría hincapié en que la poesía de Octavio Paz está comprometida con el lenguaje, es crítica y no complaciente, es poesía disidente. Es necesaria la disidencia perpetua o, como él lo llamaba, la eterna vivacidad, no vivir eternamente sino la eterna vivacidad.

Ahora bien, ¿en lo personal y en lo literario qué destacaría de Octavio Paz? Su poesía fue lo más importante para muchos de nosotros. El primer libro que leí, si no recuerdo mal, fue Piedra de sol. Y la poesía que me sigue llamando la atención —como el primer día que la leí— es la de Ladera este, la de Vuelta; la poesía que escribió desde finales de los 50 hasta los sesenta y tantos, que lleva a nuevos límites lo que es la poesía española. Además, fue extraordinariamente generoso con muchas personas. Por eso, a pesar de los años transcurridos, todavía puede convocar a tantas personas, tantos escritores tan diversos y desde tan lejos.