'Elefantes', obra sobre la incomunicación humana

"Nos cuesta mucho reconocer los errores y las malas decisiones", dice Cristian David Mercado, autor de la obra que se escenifica en La Capilla.
'Elefantes', obra de Cristian David Mercado, se presenta en el teatro La Capilla.
'Elefantes', obra de Cristian David Mercado, se presenta en el teatro La Capilla. (Raúl Campos)

Ciudad de México

Las leyes básicas de la aeronáutica nos obligan a permanecer a la deriva: ¡que la gente no intente llegar a un sitio que por naturaleza no le corresponde!”. Esta es una frase que no muchos utilizarían para describir una relación padre-hija, pero que resulta ad hoc en Elefantes, que relata la historia de Concha y el piloto.

En la obra, de la compañía Idiotas Teatro, el piloto nunca abandona su globo aerostático a pesar de que este ha dejado de volar, por ello Concepción llega a intentar auxiliarlo, reconstruir su relación y a reconocerlo para así poder “reconocerse a sí misma. Pero durante el pequeño viaje que ambos realizan, Conchita se da cuenta de que no es su responsabilidad ayudarlo ni hacerle ver cómo es su mundo. Toma conciencia de que cada quién es responsable de su vida, por lo que decide regresar por donde llegó”, dice a MILENIO Cristian David Mercado, autor de la pieza.

En Elefantes, Mercado toca dos tópicos humanos universales: la inhabilidad de comunicarse y reflejarse en el otro, y el que un individuo se refugie y aferre en algo que no le produzca satisfacción por miedo o comodidad. Respecto a lo primero detalla que para aquel conflicto pensó en lo que ocurre cuando dos personas van en un auto y no quieren hablarse, “solo que lo llevé al límite y los puse dentro de un globo donde no pueden ni aventarse”.

“La parte donde Conchita parece estar aceptando ya a su padre representa el encuentro entre ellos, el momento en que se reconocen y son capaces de abrazarse, pero cuando se percatan de ello dicen: ‘¡no! No puedo llegar más allá porque si no se abren mis sentimientos y no quiero tocar cosas que nos duelen a ambos’. Me parece que esta parte del ‘vuelo’ es esa unión en que todos, ya sean relaciones buenas o malas, comulgamos algo pero que nos aterra a muchos, y por ello que ella decide mejor irse”, agrega.

Sobre lo segundo, Mercado explica que el piloto es alguien que durante muchos años surcó los cielos en su globo, pero en el transcurso de los años se dio cuenta de que aquello era algo que él no había deseado hacer; sin embargo trata de refugiarse en ello, inclusive viviendo en el globo, ahora estancado en la tierra, puesto que no lo queda otra cosa más que convencerse día a día que eso fue lo correcto para él.

“Esto es un asunto de no reconocerse. Creo que a los seres humanos nos cuesta mucho reconocer los errores que hicimos o las malas decisiones que tomarnos y preferimos decir: ‘bueno, me agarro de esto porque es lo he decidido y de aquí no salgo’, y por ello existe una infinidad de personas que prefieren arraigarse a lo que les sienta cómo y no se dan la oportunidad de ver más allá”.

A pesar de que Elefantes no tiene la trama más carnavalesca, posee elementos clown. “El clown no solamente tiene que dar risa, también es un asunto doloroso, y esto lo vemos en las acciones de los personajes, como querer entrar en la canasta, y tener que entrar por atrás porque la puerta frontal ya está ‘cerrada’; esa y otras son dinámicas que tenemos que ir encontrando para que resulte agradable al público”, concluye.

Elefantes se presenta todos los domingos a las 18:00 hasta el 24 de abril en el teatro La Capilla, Madrid 13, col. Del Carmen.