'Medida por medida'..., una diversión compleja

La pieza, dirigida por Mauricio Jiménez, fue estrenada anoche en el teatro Sergio Magaña.
Una puesta en escena para todo público.
Una puesta en escena para todo público. (Mónica González)

México

Del montaje de la obra Medida por medida, ojo por ojo, de William Shakespeare, el director Mauricio Jiménez explica que "es una diversión que requiere compromiso", para lo cual recurre a un lenguaje ya puesto a prueba: el del propio dramaturgo inglés. La puesta en escena, que se estrenó anoche en el teatro Sergio Magaña, es presentada por la compañía Teatro al Cubo, que la interpreterá en este recinto hasta el 31 de agosto.

"El mismísimo Shakespeare nos mete en una ficción que está tan cercana a nuestra realidad que nos cautiva, nos enamora y nos atrae, al mismo tiempo que hacemos un verdadero entripado con todo lo que hacen los hombres del poder. Es una historia sobre una violación, que termina
en una muy hermosa boda dentro de una cárcel: todos estamos en la mazmorra, pero a veces nos divertimos en ella", dice el reconocido director.

En entrevista con MILENIO, Jiménez asegura que siempre un clásico implica estar bajo el amparo de un discurso puesto a prueba por la misma historia, y en este caso, Medida por medida, ojo por ojo es una de las obras oscuras de la dramaturgia.

"En esta obra Shakespeare tiene el matiz verdaderamente extraño de un híbrido; tiende al tono trágico y las soluciones resultan a veces muy cómicas. No es una obra fácil; en el mejor de los sentidos, es una diversión compleja, que requiere, para su interpretación, a un grupo de actores preparados y entendidos".

Jiménez menciona que, por más mal que dirija, una obra como la de Shakespeare siempre sale a flote: "Un clásico lo que nos da, de entrada, es la posibilidad de explorarlo, jugar, hacerlo propio, para poderlo transmitir al público. En este caso, el teatro Sergio Magaña, que es uno de los mejores que tenemos dentro de la ciudad, nos permite hacer una adaptación mucho más personal, más cercana y confesional. Es una obra dura, divertida, que puede provocar todavía, hoy por hoy, el asunto de la venganza a través de la moralidad, del diente por diente, del ojo por ojo".

En este caso, asegura Mauricio Jiménez, Shakespeare pone el dedo en la llaga: nos habla de una sexualidad, de una vitalidad respecto a las leyes que nos rigen en la vida cotidiana, de la decisión de hacer el bien o el mal. "Cuando nosotros hablamos de valores, parecería que estamos hablando del siglo XIX, y no: los valores existen, son necesarios y cotidianos. Una cosa es montar a Shakespeare y otra es estar frivolizando con patrañas comerciales".

El director sostiene que, más allá de tener amigos en el escenario, es indispensable contar con buenos actores de primer nivel, como Miguel Flores, Francisco Mena, Fernando Memije, Mishell Ordónez y Karla Rubio.

"Medida por medida, ojo por ojo es una diversión que necesita compromiso, lo cual no quiere decir que un chamaco
no pueda divertirse con la obra; al contrario, está montada de una manera directa y absolutamente amena para que todo el público pueda pasar un rato agradable", explica Jiménez.

Este es el inicio de una temporada larga que comenzó ayer y que continuará en el teatro Helénico y posteriormente en Puebla.

Las funciones son los viernes a las 20:00; los sábados a las 19:00, y los domingos a las 18:00, en el teatro Sergio Magaña, Sor Juana Inés de la Cruz 114, en la colonia Santa María la Ribera.