Mi objetivo, liberar mentes, dice Juan Miguel Zunzunegui

En su más reciente libro el escritor analiza y compara el desarrollo histórico de México y Estados Unidos para descubrir sus similitudes.
“El análisis que hago no lo ha hecho ningún historiador”.
“El análisis que hago no lo ha hecho ningún historiador”. (Especial)

México

Los mexicanos culpamos de nuestros males a cualquiera, y se dice que son los gringos quienes nos tienen sometidos. En su libro La tiranía de las ideas (Grijalbo, 2014), Juan Miguel Zunzunegui destaca, a través de cuatro paseos históricos que marcan la forma de vivir de México y Estados Unidos, que ambos países son muy similares, pero que hemos aprovechado las circunstancias de diferente manera.

La narrativa invita a comprender la idiosincrasia del mexicano y del estadunidense mediante la descripción de hechos históricos paralelos y cómo fueron asimilados por cada nación. De ello, en entrevista con MILENIO, el autor dice que “nosotros no estamos mejor ni peor que ellos: estamos sometidos por ideas, ideologías, discursos políticos, historia y mitos; ellos también, y son una sociedad sometida como la nuestra. Lo que quiero plantear es desde cuándo se vienen generando”.

Zunzunegui dice que su objetivo “no es tanto enseñar historia sino liberar mentes. Las ideas que pensamos que somos nosotros, nuestra identidad, la mexicanidad, lo que nos define, las arrastramos desde la Edad Media. Se han generado con el tiempo, con el azar histórico y geográfico, con decisiones de una comunidad humana. Es decirle a la gente: ‘Libérate. Mira la matrix, sal de ella’”.

El volumen reflexiona sobre nuestra forma de pensar y de ser como sociedad; para Zunzunegui, “es un libro generador de individuos; que lo lea aquel al que le guste la teoría de que los seres humanos somos individuales, únicos e irrepetibles, para que se dé cuenta que no lo es tanto como pretende, porque al creer lo mismo que otros millones de personas es la contradicción más grande. Pero para quien quiera ser libre, único e irrepetible, en el libro hay un camino, con la historia como pretexto”.

El autor dice que su narrativa está pensada para que el texto no sea leído como los libros de historia convencionales: “El análisis que hago es algo que en México no ha hecho ningún historiador; con esto no quiero decir que sea el correcto sino que es distinto. Esto es importante porque a los escritores les encanta quejarse de que el mexicano no lee, pero nunca se preguntan qué porcentaje de culpa tienen ellos. Entonces, si lee poco hay que buscarle. Quiero decir que el fondo no se debe sacrificar, pero la forma es cómo tú debes ver qué haces para que la gente lea”.