Con juegos y tiras cómicas se aprende química en la nueva sala de Universum

Los asistentes pasan por simulaciones de un jardín y de otras áreas para vincularlos con la química.
Benjamín Ruiz Loyola, de la Facultad de Química.
Benjamín Ruiz Loyola, de la Facultad de Química. (Especial)

México

La Sala de Química de Universum, Museo de las Ciencias, estrenará un modelo tridimensional de la molécula de ADN de dos metros, cuyo concepto tiene como objetivo acercar esta materia a la gente, afirmó Benjamín Ruiz Loyola de la Facultad de Química.

A través de pantallas, juegos e incluso tiras cómicas, los visitantes se percatan de la cotidianidad de esa disciplina, presente en alimentos, ropa y utensilios. “La gente vive más y, en general, mejor gracias a ella”, dijo durante un recorrido por las áreas, distribuidas en mil 300 metros cuadrados.

Mientras estudiantes caminaban, el químico habló de las estaciones que conforman este espacio: “baño, sala, cocina, recámaras, las partes que integran una casa habitada por cualquiera de los visitantes”.

De lo general a lo particular, con explicaciones sencillas, los asistentes pasan por simulaciones de un jardín y de otras áreas para vincularlos con la química.

En un excusado gigante aprenden cómo funciona el papel de baño; su composición permite arrojarlo directamente a la taza sin que haya complicaciones. No aplica lo mismo con otro tipo de papel, como el de cuadernos o libros.

Esta explicación que imita a la realidad se complementa y refuerza con la información escrita en paneles informativos colocados en las paredes. Además, los anfitriones, jóvenes que cumplen con el servicio social, recurren a videos, animaciones y juegos interactivos para ampliar las presentaciones.

Ruiz Loyola asesoró el contenido temático de este espacio y está pendiente de las modificaciones y ampliaciones desde hace seis años.

Su colaboración es permanente, fungió como coordinador del equipo académico y enlace con la Dirección General de Divulgación de la Ciencia que, junto con la Facultad de Química, participan en la composición de esta sala.

En un comunicado de la UNAM, detalló que otro aspecto que se enseña a los visitantes en la Sala de Química es leer las etiquetas de los medicamentos. Desde el punto de vista de esta disciplina, aprenden el contenido de los fármacos y para qué sirven.

Lejos de parecer un curso escolar, la visita muestra cómo la química influye en nuestras vidas, a fin de acercarla a la cotidianidad y así evitar ese temor, al que Ruiz Loyola llama quimifobia, originado por la obligación de memorizar más de 100 elementos y sus reacciones.