El novelista es una especie de vidente: Patrick Modiano

Durante su discurso, el autor comentó cómo el hecho de haber nacido en 1945 lo hizo más sensible a “los temas de la memoria y el olvido”.
El literato en la Academia Sueca.
El literato en la Academia Sueca. (Anders Wiklund/AFP)

Estocolmo

El ganador del Premio Nobel de Literatura 2014, Patrick Modiano, dijo ayer, al recibir el galardón, que el papel de un novelista es “desvelar” el misterio que se encuentra en el fondo de cada persona, como “una especie de vidente e incluso de visionario”.

Modiano (1945) aseguró en Estocolmo que era la primera vez que hablaba ante una audiencia tan numerosa, y señaló que el novelista suele tener “relaciones difíciles con la palabra” pues está más dotado para “el escrito que para el oral”.

Así, con una voz suave a veces indecisa, debido a la “costumbre de tachar” los escritos, el novelista francés hizo un bello discurso en el que repasó los temas que marcan su obra: la escritura, la memoria y el olvido, sin dejar de echar una mirada a un futuro marcado por internet ni dejar de recordar París.

Modiano consideró que el novelista da “misterio a los seres que parecen sumergidos por la vida cotidiana, a las cosas en apariencia banales” a fuerza de observarlas “con una atención sostenida y de manera casi hipnótica”.

“Bajo su mirada la vida corriente acaba por envolverse en misterio y adquiere una especie de fosforescencia que no tenía a primera vista, pero que estaba escondida en lo profundo. El papel del poeta, del novelista y también del pintor es desvelar ese misterio que está en el fondo de cada persona”.

El literato consideró que “un novelista no puede ser nunca su propio lector”, y desgranó el proceso de la escritura, esa “curiosa actividad solitaria”, desde que en las primeras páginas el escritor cree que no va por buen camino, hasta el momento de escribir los últimos párrafos.

En ese momento final “el libro manifiesta una cierta hostilidad en su prisa por liberarse” del escritor. “Se acabó, ya no os necesita, ya os ha olvidado”, lo que provoca un sentimiento de abandono que lleva a escribir el próximo libro “para restablecer el equilibro”, aunque nunca se consigue, explicó.

El París ocupado

Modiano recordó el París de la Ocupación, pues él fue un niño que debe su nacimiento a ese momento y a ese lugar: París, que era una “ciudad extraña”, donde en apariencia todo seguía como antes, pero que algunos detalles “insólitos”, como el silencio, hacían ver que no era la misma.

Ese París “que ha sido siempre para mí como una noche original. Sin él yo nunca habría nacido. Ese París nunca ha dejado de visitarme y su luz velada baña en ocasiones mis libros”.

A lo largo de casi tres cuartos de hora, Modiano recordó a otros escritores como W. B. Yeats, de los que leyó algún pasaje, e incluso rememoró una anécdota de infancia de Alfred Hitchcock, como buen amante del cine pues ha escrito guiones.

Como autor de una generación intermedia entre el siglo XIX, cuando el tiempo parecía pasar de una manera más lenta, y la prisa del XXI, Modiano ha expresado su curiosidad por el futuro de la literatura, aunque se ha mostrado optimista.

“Tengo curiosidad por saber cómo las generaciones siguientes que han nacido con internet, con el móvil (...) expresarán con la literatura ese mundo en el que se está siempre conectado y donde las redes sociales merman parte de la intimidad y del secreto que era, hasta época reciente, nuestro bien, el secreto que daba profundidad a las personas y que podía ser un gran tema novelesco”.

También recordó su infancia, en la que con frecuencia estuvo lejos de sus padres, que lo confiaban a amigos, situación que años después le pareció “enigmática” y trató de saber algo más de aquellas personas, pero en la mayoría de los casos no lo logró.

“Esa voluntad de resolver enigmas sin realmente conseguirlo y tratar de traspasar un misterio me ha dado ganas de escribir, como si la escritura y lo imaginario pudieran ayudarme a resolver finalmente esos enigmas y esos misterios”, dijo.

El escritor, que al final de su lectura escuchó un larguísimo aplauso, se refirió al “arte de la memoria” en su obra y a cómo el haber nacido en 1945, “después de que ciudades fueran destruidas y poblaciones enteras desaparecieran”, le ha hecho “sin duda” más sensible a “los temas de la memoria y el olvido”.

Una memoria que Modiano tiene la impresión de que “hoy está menos segura de ella misma y que debe luchar constantemente contra la amnesia y el olvido”.

“Pero es, sin duda, la vocación del novelista, ante esa gran página en blanco que es el olvido, hacer resurgir algunas palabras medio borradas, como icebergs perdidos a la deriva en la superficie del océano”, concluyó Modiano su discurso.