“Necesito a Cuba para escribir”: Padura

Comenta a MILENIO que en su país hay compromisos no cumplidos, por lo que “la literatura tiene la posibilidad y la capacidad de hablar de eso”.
En la Ciudad de México plantó la semilla de "El hombre que amaba a los perros", afirma.
En la Ciudad de México plantó la semilla de "El hombre que amaba a los perros", afirma. (Alejandro Ernesto/EFE)

México

El personaje emblemático de Leonardo Padura, Mario Conde, está a punto de cumplir 60 años, y lo va a celebrar en su próxima novela, que aparecerá a principios de 2018. El detective le permite al escritor cubano hacer un balance de su obra en todas estas décadas, al tiempo de reflexionar sobre lo que ha sido para él mismo y para su relación con Cuba.

Explica a MILENIO: “Al principio no tenía idea de que iba a llegar lejos con el personaje; después tuve un poco más de conciencia de que podía acompañarme más tiempo, y es lo que ha hecho. Ha evolucionado a partir de Paisajes de otoño, novela que cierra el ciclo Las cuatro estaciones, y en libros posteriores, como La neblina del ayer, Herejes y ahora La transparencia del tiempo. Conde ha ido envejeciendo, ha evolucionado y cambiado su visión del mundo conmigo, lo que me ha permitido revisar la realidad cubana desde el paso del tiempo”.

Protagonista del encuentro literario Centroamérica Cuenta, que se realiza en Managua, el literato asegura que el acompañamiento con su personaje no solo le ha permitido reflexionar en torno al desarrollo de Cuba, sino incluso hacerlo sin perder jamás esa mirada crítica sobre su realidad.

“Pretendo seguir escribiendo en Cuba. Necesito a Cuba para escribir y es el lugar donde realmente consigo la mayor concentración y comunicación con la realidad. El ambiente de Cuba, las historias que oigo, la gente que me habla, las cosas que siento, que respiro, todo es el alimento del cual me nutro como escritor.

“Sin embargo, si nos conformamos con lo que tenemos porque creemos que hemos llegado al mejor de los mundos posibles, como sociedad estaríamos jodidos. La sociedad cubana tiene muchas cosas que cambiar para mejorar, y el propio gobierno lo sabe; hay una serie de compromisos no cumplidos, de necesidades no satisfechas, de esperanzas que no se materializaron. Creo que la literatura tiene la posibilidad y la capacidad de hablar de eso”.

Cuba en su literatura

Padura vive y escribe en y sobre Cuba, y no por ello se olvida de hablar de sus condiciones de vida.Está consciente de que si bien la realidad cubana ha sufrido algunos cambios importantes —“no diría que radicales”— en los últimos años, sobre todo desde que Raúl Castro asumió el poder, “lo que ha producido cambios que pueden parecer pequeños, como el acceso a una línea de teléfono celular, y transformaciones más grandes, como que los cubanos puedan viajar con mayor libertad al extranjero, así como el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, algo que muchos pensábamos que no iba a ocurrir nunca.

“Y estamos a la expectativa de otras transformaciones que suponemos deben suceder, sobre todo porque Cuba como país lo necesita”, dice el escritor, quien hace un balance de su propia evolución como narrador, sobre todo de “mis posibilidades y de mis incapacidades”.

“Cuando voy a escribir una novela siempre tengo la sensación de que tengo que aprender a escribirla y el reto del papel en blanco no desaparece. He cambiado en el sentido de que en estos momentos tengo una difusión internacional de mi trabajo, unos reconocimientos que son muy satisfactorios para cualquier escritor, lo que tiene mucho que ver con el premio al esfuerzo y el brillo a la vanidad, las dos cosas a la vez”.

Pese a ello, uno de los sentimientos que domina el quehacer de Padura es cierta insatisfacción, porque unos días está satisfecho de lo que ha podido conseguir con su trabajo y otros días muy asustado, “porque sé que tengo que seguir luchando para poder superarme con escritor”.

Mientras termina la celebración literaria de Mario Conde, ha visto el crecimiento visual del personaje en la serie Las cuatro estaciones, que ha llegado a Netflix. También analiza la posibilidad de venir muy pronto a la Ciudad de México, a donde no ha regresado desde hace cuando menos 20 años.

“Vamos a ver cómo lo enfrento desde mi hipocondría, que debo controlar para regresar a la capital. He ido a Guadalajara y a otros estados, pero no a la Ciudad de México; la extraño mucho porque, además de tener entrañables amigos, plantó la semilla de la novela que más recorrido ha tenido: en 1989, en mi primera visita, estuve en la Casa de Trotsky, en Coyoacán, y surgió el árbol que ahora es El hombre que amaba a los perros”, concluye Padura.