La notoriedad no me gusta: Hugo Hiriart

Recibe la Medalla Bellas Artes; “es capaz de elevar la mosca y la gelatina a los cielos del mito y la maravilla”: Camacho.
El dramaturgo durante el acto.
El dramaturgo durante el acto. (Omar Franco)

México

Como buen amante de los gatos, lo primero que hizo Hugo Hiriart frente al micrófono fue delimitar su territorio para establecer las reglas del juego: “A mí —comenzó a leer en cuanto encontró un texto que ya había dado por perdido y que había preparado para la ocasión— nunca me ha gustado figurar, presidir, destacar, estar a la vista. No me gusta la blanca luz de la notoriedad; me gusta todavía menos cualquier ejercicio de poder. Prefiero por mucho la media luz, la reserva, pasar inadvertido, de incógnito, no en el escenario y a la vista de todos. Así, no voy a hablar de mí, ni por fortuna nadie va a hablar de mí. Como algo hay que hacer en el rato que vamos a estar juntos, le pedí a estos tres actores amigos míos (Muni Lubezki, Laura Almela y Germán Jaramillo) que leyeran algo”.

Así fue como el dramaturgo, narrador, ensayista, académico y director de escena recibió, a sus 75 años de edad, la Medalla Bellas Artes, galardón para el que, según Lidia Camacho, directora del INBA, hacía ya tiempo reunía los méritos necesarios.

“Cada texto suyo construye tácitamente a su propio lector, y el que la escritura de Hugo Hiriat exige es uno que encuentra en el diálogo y debate, y en la refutación los motivos para leer un buen ensayo, una buena novela, como los que él escribe, siempre provocadores y de giros insospechados, hechos como una aventura de pluma. Hiriart es capaz de elevar la mosca y la gelatina a los cielos del mito y la maravilla”,
dijo la funcionaria. Antes de la ceremonia, realizada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, y a contrapelo de la tempestad que caía afuera, el galardonado hizo gala de la gracia felina que tanto atrae su atención y leyó un autorretrato armado con imágenes de eso que a él tanto le gusta:

 “El arroz con chícharos de las fondas mexicanas, las grietas del pavimento que yo también evitaba de niño al caminar, y el ejemplo de Kant de la paloma que cree que el aire le estorba al volar. La Diet Coke, el queso cotija, los tonos de verde en las traslúcidas hojas de plátano heridas por el sol. Y me gusta sentir en la punta la textura de los cuadros, y he tenido problemas por eso en las galerías y museos, y las obras de teatro en que aparecen submarinos, y la capacidad de exagerar que exhibe la cultura china, y el sabor de la alcachofa…”

También fue proyectado un video en el que Juan Villoro, Berta Hiriart, Jaime Labastida y Enrique Singer aportaron su testimonio sobre el escritor premiado.