Nora Volkow: una mexicana encabeza instituto contra la drogadicción en EU

Nació en México, se graduó en medicina en la UNAM y emigró a Nueva York; hoy es directora del Organismo Nacional sobre el Abuso de Drogas de ese país y una experta en el estudio del cerebro
La psiquiatra e investigadora Nora Volkow
La psiquiatra e investigadora Nora Volkow (Archivo Nora Volkow)

La psiquiatra e investigadora Nora Volkow dirige desde 2003 el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA), la organización más relevante en la investigación sobre el tema. Precursora en el uso de imágenes del cerebro para investigar los efectos tóxicos y las propiedades adictivas de las drogas con potencial de abuso, Volkow ha documentado cambios en el sistema de la dopamina que afectan, entre otras cosas, las funciones de las regiones frontales del cerebro involucradas con la motivación, el impulso y el placer en la adicción.

Su trabajo ha demostrado que la drogadicción produce cambios patológicos en la estructura del cerebro que dificultan liberarse de adicciones. Y ha avanzado además en el estudio de la neurobiología de la obesidad, del trastorno por déficit de atención con hiperactividad y del envejecimiento. Datos inevitables en su biografía son que nació y estudió medicina en México, que es hija de uno de los inventores de la píldora anticonceptiva y bisnieta de León Trotsky.

¿Cuáles son las causas fundamentales de la adicción a las drogas?

La causa directa de la drogadicción es, obviamente, el uso repetido de drogas adictivas: la simple realidad es que sin consumo no hay adicción. Lo interesante es que el uso crónico de una sustancia adictiva, si bien es necesario, no es suficiente para que se manifieste una adicción. Solo una minoría de individuos consumidores de drogas desarrolla una adicción. Ésta es resultado de una combinación de muchos factores, tanto biológicos (la genética u otros trastornos físicos o mentales) como ambientales (la situación social y económica), que al interaccionar entre ellos incrementan la vulnerabilidad de la persona a los efectos nocivos y mas persistentes de una sustancia adictiva.

Volviendo a tu pregunta, la adicción se puede definir como el resultado de adaptaciones (o cambios plásticos) en el cerebro de individuos vulnerables, cambios que se ponen en marcha como un intento de compensar o revertir las perturbaciones (estructurales y funcionales) inducidas por el uso crónico de una droga. Con frecuencia, este intento de adaptación, que puede funcionar temporalmente, resulta infructuoso y termina en maladaptaciones en muchos circuitos cerebrales. Este proceso puede verse asociado a disfunciones profundas en la regulación de la recompensa y el placer, las respuestas emocionales, la motivación, la memoria, la capacidad de tomar decisiones o de evaluar las consecuencias de nuestros actos. Todas estas disfunciones, combinadas, se pueden manifestar en las conductas estereotipadas que caracterizamos como adicción.

¿Qué medidas preventivas hay que tomar para evitar la adicción?

Como mencioné antes, se tienen que dar muchos factores para que una persona comience a usar drogas, y que una vez que las consume regularmente, se vuelva adicta. Cada uno de esos factores de riesgo son blancos potenciales para iniciativas destinadas a aumentar la resiliencia de un individuo. Una de las medidas preventivas más importantes para disminuir la proporción de adictos en la población es postergar la iniciación del uso lo más que se pueda, ya que sabemos que, por estar en un estado de desarrollo activo, el cerebro de los jóvenes es dramáticamente más vulnerable al efecto adictivo de las drogas de abuso. Otras medidas preventivas importantes se dirigen a la disminución de la asequibilidad de las drogas, la educación, el fortalecimiento de los circuitos de control inhibitorio desde edades tempranas, lo que permite la postergación de esos estímulos gratificantes instantáneos en pos de beneficios más tardíos pero mayores.

A nivel sociocultural, se deben perseguir e implementar políticas basadas en la evidencia. Esto abarca desde los patrones de prescripción que usan los médicos para tratar el dolor crónico, hasta cuan temprano deben despertarse los niños para ir a la escuela por la mañana; y desde la identificación temprana de trastornos mentales hasta la asequibilidad de tratamientos para la adicción.

La adicción continúa aun cuando uno ha perdido el placer por la droga. ¿Cómo lo explicas?

Parte del proceso de la adicción, como te decía antes, es este mecanismo por el cual el cerebro trata de adaptarse a los cambios inducidos por la droga. Uno de los cambios más tempranos durante este proceso es el incremento súbito, exagerado y repetido en los niveles de dopamina en las redes neuronales, las encargadas de predecir y procesar la recompensa y el placer a los estímulos naturales. Bajo los efectos agudos de la droga, el volumen de dopamina se puede volver tan intenso que estos circuitos, para adaptarse, comienzan a perder su capacidad de “escuchar” (o responder) a la dopamina.

Esta respuesta de adaptación del cerebro, cuando es mantenida por cierto tiempo (meses o años), hace que el cerebro se vuelva cada vez menos sensible al efecto euforigénico de la droga o al efecto, otrora placentero, de cualquier otro estímulo natural, como la comida o el sexo. Cuando se llega a este punto, el individuo se aferra al consumo de la droga ya no por el placer que podría derivar de ella sino tan solo para tratar de recuperar la sensación de normalidad perdida.

Hallazgos recientes muestran que la mariguana puede tener efectos muy graves en los jóvenes en términos de la adicción, el aprendizaje, el IQ y las enfermedades mentales.

Es cierto, hoy sabemos que el THC en la mariguana puede perturbar procesos muy delicados y críticos en muchas partes del cerebro. Hemos aprendido, en los últimos 25 años, sobre la existencia de un sistema de control maestro en el cerebro encargado de regular un sinfín de funciones, incluyendo el desarrollo cerebral, la memoria y el aprendizaje, la motivación, el estado anímico, la respuesta al estrés y hasta la toma de decisiones. Me refiero aquí al sistema endocanabinoideo, que es el sistema usurpado por el THC que contiene la planta del cannabis. Es por ello que no nos debería sorprender tanto que el uso temprano y/o empedernido de la mariguana haya sido asociado a patrones de desarrollo cerebral anormales, a déficits estructurales en varias regiones del cerebro, a mermas significativas en la función endocanabinoidea a lo largo y ancho del cerebro, a un mayor riesgo de sufrir una enfermedad mental como la esquizofrenia y hasta a pérdidas significativas en el coeficiente intelectual.

La adicción a los analgésicos y ansiolíticos ha promovido que se produzcan y distribuyan ilegalmente. Son calmantes con fentanillo, un narcótico opioide potencialmente mortal.

Este es un problema grave y complejo. El dolor crónico (con excepción del dolor relacionado al cáncer) es no solamente una de las condiciones médicas más comunes y debilitantes, sino también uno de los desafíos médicos más controvertidos y difíciles de manejar. La urgencia de las necesidades de los pacientes, la eficacia demostrada de analgésicos opioides para el tratamiento del dolor agudo, así como lo limitado de las alternativas terapéuticas para el dolor crónico, se han combinado para producir una dependencia excesiva de los medicamentos opioides.

El resultado ha sido un alarmante incremento en el uso ilegal o no explícitamente prescrito de medicamentos opiáceos y la consecuente sobredosis o adicción a estos fármacos. Una de las iniciativas más importantes de nuestro instituto para combatir esta epidemia es la educación, no solamente de los pacientes y la población en general, sino también de los médicos. Dada la falta de consenso clínico y de guías claras basadas en la investigación científica, es comprensible que los médicos tengan dudas acerca de cuándo y cómo prescribir analgésicos opioides para el dolor crónico sin aumentar los riesgos para la salud pública.

¿Qué motivaciones personales te llevaron a dedicar tu vida al estudio de la adicción?

Llamamos “adicción” a los cambios cerebrales que compensan la alteración provocada por el uso crónico de una droga

Tanto mi abuelo materno como mi tío tenían problemas de adicción al alcohol, lo que me dio una perspectiva de lo doloroso y difícil que es esta enfermedad, tanto para el paciente como para sus familiares.

Naciste y creciste en México y te graduaste en la UNAM. ¿Cómo se refleja tu historia y formación mexicana en tu vida profesional actual?

El crecer en México me aportó una experiencia de gran diversidad, tanto histórica como social y económica. Estudiar en México me hizo muy sensible y capaz de apreciar la importancia de los recursos disponibles y de nunca desperdiciarlos.

¿Tienes algún tipo de colaboración con colegas en México?

Si. He colaborado en estudios sobre los mecanismos de la dependencia física y de la tolerancia a los opiáceos con la doctora Silvia Cruz, una farmacóloga muy prestigiada tanto en el área de los opiáceos como de los inhalantes. Y también mantengo contacto estrecho con la doctora María Elena Medina Mora, directora del Instituto Mexicano de Psiquiatría, con quien he coordinado programas de colaboración entre investigadores mexicanos y estadunidenses

¿Cuáles son los posibles beneficios de descriminalizar la droga?

Que se transforme la política sobre la adicción de modo que este problema complejo deje de ser tratado como un problema de criminalidad y se enfoque en lo que es: un problema de salud pública.

¿Cuáles son los posibles daños de descriminalizar la droga?

Que si la descriminalización no se implementa al mismo tiempo que se establecen programas de prevención y tratamiento, el cambio podría resultar en un aumento del consumo de drogas.

¿Qué políticas sugieres para quitarle poder a los cárteles de la droga, reducir el consumo y desarticular el gran negocio del tráfico de drogas?

La mejor estrategia es la prevención. Pero requiere que se inviertan recursos en campañas efectivas y multifactoriales de prevención y, en particular, campañas de prevención dirigidas a los jóvenes, porque son los más vulnerables a los efectos nocivos de las drogas.

¿Cómo influye en tu vida ser bisnieta de León Trotsky?

Serlo me hace muy consciente de la importancia de dedicar mi vida a una causa que pueda mejorar la calidad de vida de las nuevas generaciones.