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Domingo , 21.10.2018 / 22:50 Hoy

Noche de ensueño y pasión por el ballet

El domingo pasado el teatro Metropolitano se llenó de familias para apreciar la puesta en escena por parte del Russian Ballet State Samara.

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Zapatillas de ballet y tutús, es uno de los trajes preferidos de toda niña o al menos era el mío. Desde muy pequeña soñaba con algún día ser partícipe de una obra de ballet, sabía que ese día llegaría, sin embargo, no fue pudo bailarina, pero me siento parte como espectadora.

Circunstancias de la vida me llevaron a desarrollarme en otra profesión, poder apreciarla desde los palcos y poder escribirla.

Un arte elegante, de mucha disciplina, fuerte, pero a la vez realizado con tanta delicadeza que pareciera que las bailarías fueran más frágiles que una pluma, eso es el ballet.

La tarde del domingo se presentó en Tampico la obra "El Cascanueses", un cuento clásico gustado por muchos.

Me acercaba a las instalaciones del Metropolitano de Tampico para presenciar la obra, ansiada por veral Russian Ballet State Samara.

Niñas en compañía de sus mamás bajaban de los coches, ver sus caras de emoción, me recordaba aquellos ayeres cuando mi mundo era el ballet.

El teatro se encontraba con un lleno casi al total, gente de todas las edades se congregaron para verla puesta en escena del ballet ruso.

La luces se apagaron y el murmullo que imperaba ceso, un clásico comenzó a sonar, entre la obscuridad una luz alumbró el telón rojo del escenario y estas comenzaron a abrirse.

Una pasarela de bailarines que figuraban andar por una calle dieron inicio a la historia de "El Cascanueces", Plié, Relevé, Grand Jete Dessus en Tournant, Fouetté fueron algunos de los pasos que desarrollaron los artistas.

La historia protagonizada por Ksenia Ovchinnikova (María), ganadora de competencias internacionales y por Sergey Gagen, ganador de competencias nacionales e internacionales (príncipe Cascanueces) trata sobre el sueño de María, una niña a la que le regalaron un Cascanueces en vísperas de la navidad, la cual, al caer en un profundo sueño entra en un mundo fantástico donde el Cascanueces cobra vida y la rescata de el rey de los ratones, así como a otros muñecos que también se encontraban cautivos por éste.

Coloridos vestuarios portaban los muñecos rescatados, quienes representaban otros países con sus danzas.

Seguido de ellos otro grupo de bailarines enmarcaron la pieza principal de María y el príncipe Cascanueces, la mejor parte de la historia.

Los dos protagonistas envueltos en trajes blancos con detalles dorados hicieron de la obra un verdadero sueño para todos los espectadores, aquellos saltos, piruetas, trasmitieron aquella química de la pareja para representar un arte.

La velada llevó a recorrer la ilusión y la pasión de tantos, sostenida en la belleza y disciplina de este arte y de cada bailarín. El sueño para María había terminado, pues al despertar solo tenía un muñeco Cascanueces entre sus brazos. El telón cerró seguido de aplausos que resonaban en cada hueco del teatro.

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