No Name: una cita a ciegas con el arte contemporáneo

La plataforma No Name pretende reunir a más de 300 artistas de todo el mundo, tanto consagrados como emergentes, en un mismo muro y vender las obras sin revelar el nombre del autor.

Ciudad de México

El arte por el arte mismo. Sin grandes nombres, sin precios imposibles, sin especulaciones. Ese es el objetivo de No Name: adquirir obras de arte por su técnica, su propuesta y, sobre todo, por lo que transmiten a cada espectador, no por el nombre o su cotización en el mercado.

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No Name es el proyecto que pretende, por unos días, quitarle el nombre a los artistas y reunir a autores consagrados y noveles en el mismo muro sin saber su nombre. Así, críticos, coleccionistas, curadores y público en general, podrán guiarse por el gusto del arte contemporáneo, más que por el nombre que poseen.

La idea nació cuando Rocío Fernández de Angulo llegó a México luego de estudiar arte en París y se percató que, en ciertos periodos, el movimiento cultural mexicano era más intenso, "en París era Picasso, era Matisse, era un arte viejo y aquí de repente empezaba a haber un montón de arte contemporáneo, muchísimos jóvenes, muchísimo movimiento en todas partes, pero al mismo tiempo siempre mandaban a los cuatro mismos artistas", dice.


(El nombre de los autores permanecerá oculto, por lo que el comprador no sabrá si compra una obra de algún artista reconocido, o de un estudiante. En la foto el folio 001).


Así, con su padre Javier Fernández de Angulo y Abelardo Marcondes, se planeó la plataforma de No Name para impulsar el arte contemporáneo lejos de la especulación y la burocracia.

La idea, explican los tres creadores del proyecto, es que cada artista plasme una obra en un lienzo del tamaño de una postal (4x6 pulgadas aproximadamente) sin firmar, incluyan aparte el certificado de autenticidad y lo envíen a los organizadores.

Las obras se expondrán del 30 de noviembre al 4 de diciembre en la tienda del Museo Tamayo de Arte Contemporáneo y estarán a la venta: todos en el mismo formato y, absolutamente todos, costarán 100 dólares, la diferencia es que quien adquiera la obra no sabrá el nombre del artista hasta el 5 de diciembre, fecha en que la reciba en su domicilio.


(Los beneficios de las ventas irán a dos organizaciones sin fines de lucro: Fundación Alumnos47 y Fundación Olga y Rufino Tamayo. En la foto el folio 099).


La curaduría está a cargo de Ana Mondragón, quien trabajó en el Museo de Antropología y organizó durante años la subasta de arte moderno y contemporáneo Artesana; hasta la fecha, 300 autores de todo el mundo, entre diseñadores, artistas visuales, fotógrafos e ilustradores, han confirmado su participación, desde Gabriel Orozco León, Betsabée Romero, Cristina Kahlo, Tanya Moss y Wilfredo Prieto, hasta Ramiro Chavez, Jean-Paul Gaultier y Agatha Ruiz de la Prada.

Lo recaudado será donado la Fundación Alumnos47 y la Fundación Olga y Rufino Tamayo, dos asociaciones que apoyan a artistas emergentes y fortalecen la difusión del arte contemporáneo.

Así, explica Javier Fernández de Angulo, se logran tres objetivos: promocionar a los noveles, donar recursos a fundaciones que apoyan el movimiento artístico del país y divulgar el arte contemporáneo, "es una cita a ciegas con el arte, no está mediatizado", dice.

Además de autores consagrados, al proyecto se han sumado jóvenes artistas y alumnos de instituciones como la Universidad Anáhuac y la Esmeralda, del Centro Nacional de las Artes. Esto, dice Abelardo Marcondes, uno de los creadores del proyecto, "es una forma de educar a este consumidor del arte que busca solo la firma, aquí es el arte porque le gusta y acaba siendo una vitrina importante para estos artistas que hoy están secretos".


ALEC