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Lunes , 28.05.2018 / 05:07 Hoy

No sé en qué país estoy viviendo: Del Paso

El autor de "Noticias del imperio" recuperó la voz para expresar: “No puedo quedarme callado ante tantas cosas que se nos han quebrado”

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Jesús Alejo Santiago

Dos años atrás, Fernando del Paso sufrió infartos al cerebro que le dejaron secuelas en su motricidad y lenguaje: la voz no es la misma, pero no ha perdido su elocuencia. Dos años sin leer un discurso, pero recibir la Medalla a la Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco y estar en un salón con el nombre de Juan García Ponce resultaron alicientes necesarios para que el escritor decidiera leer él mismo su discurso de agradecimiento.

Fue un diálogo imaginario con el poeta, en el que reflexionó acerca de una patria suave que parece “desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia”.

“Quiero decirte que a los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé solo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas... ¡Qué pena, sí, que vergüenza que solo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia!”.

Palabras del escritor tras recibir la medalla de manos del gobernador de Yucatán, Rolando Zapata Bello, acompañado de Cristina Pacheco y Elena Poniatowska, en la inauguración de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2015, donde Del Paso le preguntó a José Emilio cómo se escapó “esa patria dulce que tanto trabajo les costó a otros construir y sostener”.

“¡Ay, José Emilio! Sí, dime cuándo empezamos a olvidar que la patria no es una posesión de unos cuantos, que la patria pertenece a todos sus hijos por igual, no solo a aquellos que la cantamos y que estamos muy orgullosos de hacerlo, sino también a aquellos que la sufren en silencio.

“Tú mismo lo dijiste: los pobres, tarde o temprano ellos, en masa, heredarán la tierra. Tú nos invitaste a admirar su paciencia. Pero... ¿hasta cuándo, José Emilio, hasta cuándo? Ese día no parece llegar nunca: el Apocalipsis, como tú dices, todavía tiene que dar paso a varios comerciales, y el centauro y el unicornio no han resucitado aún”.

Contra las injusticias

Escucharlo fue una manera no solo de recuperar a Pacheco sino también a Del Paso, quien, para alzar la voz, decidió hacerlo por cuenta propia, al grado de plantearse hasta qué punto es ético aceptar premios “por nuestra obra y limitarnos a agradecerlos en público, como lo hago en estos momentos? No lo sé. Pero vale la pena plantear si nuestra posición sirve para algo”. “‘Algo se está quebrando en todas partes’, decías en uno de tus poemas. Algo, sí: mi corazón ante todo lo que sucede a nuestro alrededor, y se quiebran mis palabras. ¡Ay, José Emilio, yo no sé para qué me meto en estos bretes, si bastaría acudir aquí y aceptar el premio! Pero no puedo quedarme callado ante tantas cosas que se nos han quebrado”.

El escritor habló de nuestro presente, y lo hizo con una aclaración contra los maldicientes: “Lo que te puedo y quiero decir ahora es que estoy viejo y enfermo, pero no he perdido la lucidez: sé quién soy, quién fuiste y sé lo que estoy haciendo y lo que estoy diciendo. Lo único que no sé es en qué país estoy viviendo. Pero conozco el olor de la corrupción: dime, José Emilio: ¿a qué horas, cuándo, permitimos que México se corrompiera hasta los huesos? ¿A qué hora nuestro país se deshizo en nuestras manos para ser víctima del crimen organizado, el narcotráfico y la violencia?”.

La lectura y el libro

En su nombre lleva su destino. Cuando Rafael Morcillo y el entonces rector de la Universidad Autónoma de Yucatán, Alfredo Dájer, pensaron en la organización de un encuentro literario para la entidad, lo hicieron con la idea de la lectura como protagonista. Por eso se llama Feria Internacional de la Lectura, cuya apuesta es que, a través de más de mil 300 actividades, se logre despertar el interés de la gente por tomar un libro ente sus manos.

En su cuarta edición, lo hacen con la presencia de la UNAM y de la Ciudad de México como los invitados de honor, con un propósito planteado por la secretaria de Educación del Gobierno del D.F., Mara Robles: “Que vean a la ciudad como una ciudad de ciudades, con muchas voces, ritmos, imágenes: una ciudad interminable”, especialmente con la idea de que el libro y la cultura nos unan “y nos haga ser un mejor país”.

Durante la feria se realizarán homenajes a Vicente Leñero y Julio Scherer, y se entregará el Reconocimiento Forjadores de la Lectura a Sara Poot Herrera.

Uno de los objetivos principales es que la lectura “contribuya a consolidar a Yucatán como la capital cultural y educativa del sureste”, en palabras del gobernador de Yucatán, Rolando Zapata.

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