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Lunes , 24.09.2018 / 03:22 Hoy

No creo en la buena suerte del autor: Maritza Buendía

“Son muchas las barreras a romper porque somos muchos los que escribimos, son pocas las editoriales y son muy pocos los lectores”.

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En nuestro país la carrera de escritor es más de resistencia que de paciencia. Una especie de necedad, afirma la zacatecana Maritza M. Buendía (1974) y quien, a catorce años de que publicara su primer libro de cuentos, La memoria del agua, en breve pondrá en librerías uno más, en sello conjunto de Textofilia y Conaculta, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2012.

Durante todos estos años "no he dejado de escribir. He ido alternando la escritura de ensayo literario con la escritura de ficción", abunda Buendía a quien le interesa mucho "el ensayo creativo, lo que no creo impida un cierto sustento o un trabajo de investigación, entendida ésta en un sentido amplio". En 2013 la autora publicó Poética del voyeur, poética del amor. Juan García Ponce e Inés Arredondo (Premio Bellas Artes José Revueltas 2011), donde "indaga la obra de dos escritores fundamentales para nuestra literatura".

"En el fondo los escritores somos unos necios. Estamos convencidos de que tenemos algo importante que decir, que tenemos que escribirlo y que, además, tenemos que publicarlo y difundirlo. Partimos de ese convencimiento. Y así tiene que ser. No obstante es una apuesta en doble sentido: buscamos la manera de construir nuestros propios espacios, nos rodeamos de soledad, de silencio, de escritura; luego lanzamos al mundo nuestro libro. Tocamos puertas. Tocamos puertas. Tocamos puertas".

Es difícil escribir..., es difícil publicar...

Para quienes cuentan con un agente o un editor quizá el camino sea más fácil. Yo no creo mucho en la buena suerte del escritor, creo en el trabajo. Durante años he vivido el mundo editorial como un misterio: ¿qué intereses lo mueven?, ¿quién decide?, ¿por qué? Aun así, me niego a creer que los intereses editoriales estén sobrevalorando lo propiamente literario, lo artístico, la literatura bien escrita, por encima de otros valores. En la violencia de este país que día a día nos toca vivir, cada vez es más imposible que el escritor se mantenga aislado, escribiendo en su torre de marfil.

¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrentan los escritores y qué solución habría?

Son muchas las barreras a romper porque somos muchos los que escribimos, son pocas las editoriales y son muy pocos los lectores. Como escritores tenemos el compromiso de generar lectores. No solamente a través de nuestros libros, sino también a través de los libros de los demás. Debemos contagiar a los otros de literatura y promover la reflexión serena sobre el mundo y nuestro entorno. Contra el fastidio y el desencanto que genera nuestra realidad, hace falta una sobredosis de poesía.

Reseñado brevemente por Buendía, su nuevo libro de cuentos concluye una trilogía comenzada con La memoria... y extendida a En el jardín de los cautivos (2005). También se mira "afortunada porque, básicamente, esto me permitirá dos cosas: concluir ciclos y abrir nuevos espacios. En cuanto a concluir, me refiero a un asunto personal, donde he puesto en escena varias de mis obsesiones en torno al amor y al erotismo. La trama se construye a partir del juego de muñecas de la protagonista que se llama Alondra. Este personaje apareció por primera vez en La memoria... y ahora lo retomo para darle una circularidad a mis temas".

"A través del juego con sus barbies, (el título con el que se presentó al certamen es 9 tangos para Barbie y Ken) Alondra va relatando la historia de amor que vivieron sus padres, y luego, poco a poco, el personaje se va desdoblando hacia la misma muñeca o hacia otras situaciones. Por momentos parece que Alondra es la que lleva el control del juego, luego Barbie surge también como protagonista y va relatando y construyendo su propia historia a la par de Alondra, como si fuera un eco o un espejo. Por supuesto, aparecerá también un trío imprescindible que estará marcando varios de los puntos clave: ¿qué son Barbie y Ken sin la presencia de Kelly?".

Otro de los objetivos planteados por Buendía en la escritura de este conjunto de narraciones es "lograr un género híbrido entre el cuento y la novela. La apuesta es que los cuentos funcionen como relatos autónomos y completos y, a la vez, que sea posible lograr el efecto de una cierta continuidad entre cada uno de ellos. Justo aquí es donde el libro abre: esto me ha llevado a la escritura de otros géneros narrativos, tengo tiempo ya preparando mi primera novela", explica.

En paralelo, Buendía prepara junto con Glafira Rocha una antología de narradoras nacidas en los setenta. "Somos un grupo de mujeres que sin ser amigas, y la mayoría sin conocernos personalmente, estamos dedicadas desde hace años al trabajo con la literatura desde diversas trincheras".

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