El nivelamiento de la Catedral, un "milagro"

En un libro publicado por la Fundación Bancomer, 25 especialistas revisan la historia del magnífico monumento dedicado al culto católico.
La portada del volumen, “obra editorial monumental”, según Vicente Quirarte.
La portada del volumen, “obra editorial monumental”, según Vicente Quirarte. (Especial)

México

El libro La Catedral de México, presentado ayer, es, según expertos, un documento que actualiza las investigaciones sobre el edificio dedicado al culto religioso más importante de la arquitectura virreinal.

Editado por la Fundación Bancomer, ofrece una historia integral del monumento que ha sido protagonista de la historia política, social, cultural y artística de México desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Ante el cardenal Norberto Rivera Carrera, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta ), y Luis Robles, presidente del consejo de administración del grupo financiero BBVA Bancomer, se refirieron a la trascendencia de esta obra, de 500 páginas ilustradas con fotografías de colección e inéditas, grabados y pinturas.

Para festejar la presentación de esta obra, que ofrece la historia de la construcción de la Catedral Metropolitana, las peripecias de sus arquitectos y sus restauraciones, se escucharon los acordes de los dos órganos monumentales de la Catedral, bajo la dirección del padre Felipe Galicia.

Gabriela Velásquez Robinson, directora de Fomento Cultural de la Fundación Bancomer, dijo a MILENIO que el libro habla del sentido simbólico, religioso, arquitectónico, artístico y social de este monumento, pero que también aborda la importancia de sus restauraciones y, sobre todo, hace énfasis en los trabajos realizados por el arquitecto Enrique Santoyo, quien rescató el edificio tras evitar que continuara hundiéndose.

“La cimentación del edificio para nivelarlo y evitar el hundimiento diferencial es considerada un milagro de la ingeniería mexicana y reconocida en el mundo”, dijo Velásquez Robinson.

El volumen, señaló, da cuenta del transcurrir del tiempo en la Catedral, particularmente a partir del incendio de 1967, a través de las voces de más de 25 especialistas, entre ellos Martha Fernández, Xavier Cortés Rocha, Guillermo Tovar de Teresa y Rafael Matos Moctezuma, entre otros.

La Catedral de México complementa la investigación de Manuel Toussaint que fue publicada por Porrúa en 1973.

Obra monumental

Vicente Quirarte apuntó en el prólogo de La Catedral de México que es una obra editorial monumental sobre el edificio más importante de la arquitectura virreinal en México, en la que intervinieron arquitectos, historiadores del arte, arqueólogos y escritores.

Uno de los mejores cronistas de la Ciudad de México indicó que “el templo es la sintaxis arquitectónica más sedienta de eternidad. De acuerdo con Daniel Rops, uno de
los más notables pensadores de la historia del catolicismo, la Catedral nace cuando una sociedad humana sintetiza en ella vigor creativo, espiritualidad profunda, talento, posibilidades técnicas. Con la huella de varias generaciones en sus planos, sus piedras y sus naves, así como en riquezas de otras artes incorporadas a su armadura integral, el templo es crisol de la historia comunitaria. La plenitud de su belleza, la majestad de sus formas dominan o subyugan inclusive a quien no cree plenamente en lo que representa en sentido original”.

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Convivencia de dos templos

Guillermo Tovar de Teresa (México 1956-2013) alcanzó a entregar su texto “La portada principal de la primitiva Catedral de México”, que ahora aparece en el libro La Catedral de México, precisó Gabriela Velásquez Robinson, directora de Fomento Cultural de la Fundación Bancomer.

El historiador recorrió cada uno de los rincones del templo católico. Escribió que “la primitiva Catedral de México se mantuvo erigida hasta los años 1625-1626, tiempo en que se dio cuenta de su demolición, según lo estudió ampliamente el historiador Silvio Zavala. Su construcción se inició una vez consumada la Conquista y una vez decidida la traza de la capital de la Nueva España, ciudad que sustituiría a la cabeza del antiguo Imperio Azteca”.

En el texto, Tovar de Teresa indicó que, en comparación con el actual templo metropolitano y archiepiscopal (cuya construcción se realizó entre 1576 y las primeras décadas del siglo XVII), el antiguo edificio catedralicio fue muy modesto en su primera época.

Ambas catedrales, subrayó, convivieron durante un periodo: mientras una se convertía en escombros, la otra pasaba de la etapa de cimentación hasta la construcción inicial de algunos de sus muros.

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