Tres mil niños conquistarán la Sala Nezahualcóyotl

Este fin de semana Coro y Orquestas Infantiles de México brindará cuatro conciertos en los que ofrecerá obras que van de Pepe Guízar a Mozart.
Cada año, el programa musical beneficia a alrededor de 15 mil estudiantes.
Cada año, el programa musical beneficia a alrededor de 15 mil estudiantes. (Especial)

México

Disciplina, alta autoestima y trabajo en equipo son valores que la música desarrolla en los niños. Así quedará demostrado en los cuatro conciertos que ofrecerá los días 28 y 29 de junio, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, la agrupación Coro y Orquestas Infantiles de México, que en esta ocasión será integrada por cerca de 3 mil menores de entre 4 y 15 años.

Este proyecto, creado e impulsado por J. Guillermo Sánchez, se ha aplicado desde hace 25 años en escuelas de varios estados de la República Mexicana.

El programa, “orgullosamente mexicano”, capacita a los maestros de música de educación básica para que usen un método de aprendizaje acelerado que permita a los niños acercarse a diferentes géneros musicales.

“La mayoría de los profesores de escuela son músicos talentosos pero no son maestros de música. Les mostramos cómo aplicar su talento a la enseñanza”, comenta Sánchez.

El director añade que como tampoco existe el material didáctico necesario para que los estudiantes cuenten con un repertorio propio, se han dado a la tarea de crearlo: “En una tienda de repertorio no cuentan con la QuintaSinfonía de Beethoven para secundaria. Tampoco hay piezas de Vangelis. Ni siquiera cuentan con un popurrí de Juan Gabriel. Por eso nos hemos encargado de elaborar las partituras y hacerlas disponibles a las escuelas”, relata.

En los diez meses que dura el curso escolar, los niños aprenden a leer música y a ejecutar un instrumento; además, asegura, desarrollan un sentido crítico.

“No se trata de estudiantes dedicados exclusivamente a la música, pero cuando ésta cobra importancia en su educación permite a los alumnos desarrollar una mayor sensibilidad hacia temas artísticos, e incluso les ayuda a mostrar con mayor facilidad sus sentimientos”, apunta el director.

Nuevos públicos

Este programa contribuye no solo a formar futuros músicos profesionales sino que también fomenta la creación de nuevos públicos, asegura Sánchez: “Tal vez no todos los niños que se benefician de este aprendizaje se dediquen a la música, pero el gusto por ella les acompañará toda la vida, y aun ya adultos seguirán asistiendo a las salas de concierto”.

Cada año el programa musical beneficia a alrededor de 15 mil estudiantes, de los cuales  3 mil participarán en una serie de cuatro conciertos. En cada uno de ellos intervienen un poco más de 700 alumnos. “Es su premio, la culminación de sus esfuerzos”, expresa el educador.

Sánchez no oculta la satisfacción que le produce la aplicación de la enseñanza musical: “En el cuarto concierto participan 300 alumnos de la Secundaria Pública número 30, de la Ciudad de México. Es tan emocionante verlos interpretar música de Moncayo con tanto compromiso y tanta pasión. A pesar de estar en una edad difícil se les ve gozosos”.

El director reitera que una prueba del éxito del proyecto es que los estudiantes se han presentado ininterrumpidamente en escenarios destacados desde hace 25 años. “Hemos estado en diferentes recintos: en el Palacio de Bellas Artes, en el Centro Cultural Ollin Yoliztli y con mayor frecuencia en la Sala Nezahualcóyotl”, apunta.

El empeño y la constancia de los niños se ven recompensados al ser los protagonistas de recitales donde son acompañados por profesionales de orquestas como la Filarmónica de la UNAM o la Sinfónica de Minería, por mencionar algunas.

El instrumento predominante empleado por los niños es la flauta, pero también se usan xilófonos, metalófonos y melódicas. Los más pequeños, de instituciones preescolares, participan en piezas que son cuentos musicales.

“Para los niños es una gran experiencia que demuestra la disciplina que proporciona la música. Han aprendido a seguir la dirección de una batuta, a respetar los compases de espera y a saber cuándo es el turno de cada instrumento”, finaliza.

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De Mozart a Juan Gabriel

J. Guillermo Sánchez explica a MILENIO que el proyecto Coro y Orquestas Infantiles de México se ha esforzado por no limitarse a un género musical. En esta ocasión los infantes interpretarán música clásica de Mozart, Liszt, Verdi, Rossini y una selección de valses de Strauss, entre otros. En el aspecto vocal destaca “Oh fortuna”, de Carl Orff, que forma parte de Carmina Burana

Entre la música mexicana estará el Huapango, de José Pablo Moncayo, y Sobre las olas, de Juventino Rosas. En la parte popular, además de piezas de Ray Conniff y Los Beatles, se incluirán composiciones de Pepe Guízar y un popurrí de Juan Gabriel. “El secreto olvidado” y “Rosas para mamá”, piezas de la autoría de J. Guillermo Sánchez, también formarán parte del repertorio.

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