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Viernes , 20.07.2018 / 08:07 Hoy

Un niño de nueve años, el alumno más joven de la UNAM

Los padres del menor, quien es considerado con alta capacidad cognitiva, descubrieron sus inquietudes científicas cuando apenas tenía tres años.

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Milenio Digital

Carlos Santamaría Díaz apenas ingresará a cuarto año de primaria, pero su inteligencia le basta para ser alumno de diplomado en la Facultad de Química (FQ) de la UNAM.

El pequeño, que cumplió nueve años el 29 de junio, se concentra durante cuatro horas e interactúa con sus compañeros, algunos químicos, investigadores o pasantes de licenciatura.

En la primaria, su ímpetu por aprender más le provocaba aburrimiento y roces con los profesores. Tras atestiguar que el niño también estudiaba en vacaciones, Fabián Santamaría, su padre, confirmó que el “problema” de su hijo era tener inquietudes científicas.

“En Toluca una profesora insinuó que nos acusaría de maltrato infantil, porque presuntamente le enseñábamos cosas antes de la etapa que le corresponde; pero él las aprende, yo no las enseño. Mi labor de padre es que todo esto no se vaya por un camino obscuro”, señaló.

Puma precoz

“Me gusta estar aquí (en la UNAM); siento que puedo estudiar bien. Me gustaría estudiar biología, química o medicina”, comentó el pequeño en un comunicado.

“Hago muchas cosas aparte de la química; a veces veo la tele o estoy con mis juguetes, pero no tengo redes sociales, eso la verdad no me interesa. Investigo cosas de química o bioquímica; por ejemplo, en este módulo me ponen tres espectros y me preguntan qué compuesto es, y no me dan ningún dato, pero todo lo que está difícil lo resuelvo de cualquier modo”, señaló.

Es el único de los 15 alumnos del diplomado que va a la facultad acompañado de sus padres. Sus piernas penden de la silla mientras concluye el examen final del segundo módulo: Espectroscopía infrarroja, de RMN y espectroscopía de masas, impartido por Elizabeth Reyes López.

Inició con el módulo Principios de equilibrio en disolución, con José L. González Chávez, y su siguiente asignatura será Bioquímica y Biología Molecular para la Industria Farmacéutica y Biotecnológica.

Su papá , aunque es ingeniero, se desmarca de la química y se dice “rebasado para estudiar” con su hijo.

En la búsqueda de opciones para corresponder a las inquietudes de Carlos, se entrevistó con Alejandra Soriano, de la Secretaría de Extensión Académica de la FQ, lo que considera que “fue el camino correcto”.

Eduardo Rodríguez, académico de la FQ, indicó que la selección de materias la hizo de manera conjunta con la parte administrativa, los padres de Carlos y el niño.

“Pensé en asignaturas que de alguna manera pudieran soportar esa inquietud. El primer módulo que tomó fue una concepción global de la química, de cómo se efectúan las reacciones, a qué cosas dan origen, para que tuviera conocimientos básicos”, explicó el académico.

Rodríguez destacó que sus padres y él “no nos atrevimos a que tomara todo el diplomado, pues son siete módulos; sin embargo, ya va por el tercero”.

Además, deportista

Los padres de Carlos se conocieron bajo el agua en la Alberca Olímpica de Ciudad Universitaria, ya que fueron parte del equipo de triatlón. Al unirse creyeron que procrearían un hijo deportista.

“Soy maestra de educación física y pensé que él tendría afinidad por el deporte… le gusta la bicicleta y corre bonito, además de que ya asiste a un curso de triatlón en la UNAM”, refirió Arcelia Díaz, mamá del pequeño, quien proviene del municipio guerrerense del mismo nombre (Arcelia).

“Nunca lo vi diferente a otro niños... Tenía año y medio cuando empezó a ir a la escuela, ahora mira videos y lee en inglés y entiende muy bien, porque generalmente sus lecturas son especializadas en química”, relató.

Fabián comentó que Carlos ya no asistirá físicamente a la primaria. “Lo que va a hacer es aprovechar que estudió en España, debido a que él puede vincularse a un programa de educación en línea que tiene la Comunidad Económica Europea.

“Ya está aceptado e inscrito y empieza el 1 de octubre. Iniciará cuarto año de primaria y presentará ejercicios trimestrales; eso será 50 por ciento de la calificación. A fin de año irá a la embajada de España y presentará un examen que vale el otro 50 por ciento”.

Cuando Carlos cumpla 10 años su papá buscará que el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), que tiene un programa que se llama “10-14”, le haga exámenes para acreditar y adelantar grados académicos.

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