Niña con autismo y ceguera conquista Facebook con su voz

Por falta de dinero sus papás no pueden enviarla a una escuela especializada; en su pueblo solo hay una primaria donde el director la motiva musicalmente.
Julia Maritza Ceja, de 13 años, tiene una enfermedad que le impide hablar de forma fluida.
Julia Maritza Ceja, de 13 años, tiene una enfermedad que le impide hablar de forma fluida. (Araceli López)

México

Julia Maritza Ceja, una nayarita de 13 años que padece autismo, es ciega y sufre de ecolalia (enfermedad que impide hablar de forma fluida), se hizo viral en Facebook con videos en los que aparece cantando con voz de profesional, aunque jamás ha recibido clases.

Tampoco ha recibido atención médica desde que sus padres se enteraron que tenía rasgos de trastorno autista, hace más de siete años. Le basta con escuchar dos o tres veces una canción para poder cantarla y entonces el problema de lenguaje desaparece.

El Trastornos del Espectro Autista provoca daños en el desarrollo de los menores que dificultan su interacción social, comunicación y lenguaje, lo que no significa que no puedan tener habilidades extraordinarias. En México se desconoce la incidencia, pero la organización Autism Speaks calcula que es de uno de cada 100 nacimientos.

Apoyo escolar

Josymar Medina, profesor y director de la primaria de Julia, desde hace un año sube a Facebook los videos que graba durante las horas que brinda atención personalizada a la pequeña. Cada post ha alcanzado miles de reproducciones, algunos incluso más de un millón y comentarios de admiración de todo el mundo.

"Ella dominaba el género regional y poco a poco me di cuenta de que cantaba todo en un nivel más avanzado. Lo que la llevó a la cúspide fue la canción I Will Always Love You, de Whitney Houston. No sabe hablar inglés, pero pronuncia adecuadamente algunas palabras", contó el maestro.

Julia interpreta a Jenny Rivera, Paulina Rubio y Amanda Miguel, o hasta angloparlantes como Adele y Celine Dion. Sus favoritas son Ha Ash. Todas mujeres, la voz masculina no le gusta. Su repertorio llega a 300 melodías y todas las domina.

Solo cantando la menor puede expresar ideas completas, pero una vez que no hay música el problema regresa. Especialistas del DIF en Tepic consultados por MILENIO aseguraron que la ecolalia no desaparecerá, pero puede mejorar su condición tomando terapias que incluyen la convivencia con perros entrenados.

La presidenta del DIF Tepic, Yolanda Gutiérrez, se comprometió con su familia a tratarla médicamente para mejorar su calidad de vida; primero tendrá que ser diagnosticada por un neurólogo.

"Al cantar pronuncia todas las palabras, pero no puede tener una conversación... Descubrimos que lo hacía muy bien porque desde los cinco años se quedaba en algún rincón y cantaba lo que escuchaba", platicó su madre, Adilene Medina.

Sin acceso a terapias

Las limitaciones económicas impiden que Julia tenga acceso a terapias o a una escuela especializada. En su comunidad, Santa Cruz de las Haciendas, solo hay una primaria, y aunque por su edad ya debe asistir a secundaria, solo en el plantel de educación básica hay una profesora de educación especial que la puede atender, además de su director, quien se encarga de motivarla musicalmente.

La estudiante de sexto año pasa las tardes completas recostada en su cama con unos audífonos y un celular con radio. Hay ocasiones en que su madre no puede darle de comer porque está concentrada en su música y rechaza a cualquiera que se le acerque. Su padre es pescador y las ganancias no han sido suficientes para poder comprarle un estéreo.

Margarita Vivanco, especialista en autismo del DIF, rechazó que controlarla con música sea la mejor alternativa, ya que le impide desarrollar otras habilidades.

No usa bastón porque conoce cada espacio de la escuela, su casa y la calle principal del pueblo, lo que le hace pensar a su madre que quizá puede notar objetos grandes o distinguir entre luz y oscuridad.

El temor a que crezca es inminente en su familia, pues hasta ahora no sabe leer ni escribir y es depende de su madre. Debe trasladarse al menos una vez a la semana durante casi dos horas para recibir terapias en Tepic, por lo que su avance depende de que sus padres puedan llegar hasta allá.

Julia es firme con las pocas palabras que puede decir, quiere ser cantante y lo reafirma cada que se despide de una persona como si estuviera ante el público: "¡Nos vemos pronto! Besos para todos, gracias por venir, abrazos".