Otro lado de la niña precoz: "La Tucita" y su labor activista

Además de actriz y promotora cultural, fue defensora de minorías sexuales y luchó activamente contra el VIH.

Monterrey

Más allá de su faceta en el cine o teatro, la figura de María Eugenia Llamas también es recordada como una luchadora que promovió los derechos de las mujeres y los homosexuales en Monterrey, en una época donde pocos se atrevían a ello.

Era la época de los 80 cuando muy pocos hablaban del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en Monterrey, aunque para una mujer como Llamas había una necesidad imperante por informar sobre la enfermedad, refiere el activista Abel Quiroga.

“Sus amigos sabíamos que no le gustaba que le dijeran La Tucita, no me imagino cómo se ha de sentir en estos días”, expresa en entrevista.

Promotora cultural, Llamas no vio en Monterrey (su ciudad adoptiva) la necesidad de aparentar cierta imagen o cuidar su status, advierte el escritor Joaquín Hurtado.

Por ello fue que se le vio activamente en las marchas y eventos que organizaba la fundación Abrazo, una de las primeras agrupaciones dedicadas a hablar del sida en Monterrey.

Hurtado recordó que al fundarse Abrazo María Eugenia “se interesó de inmediato” pues sabía que había que concientizar a las autoridades en el tema del VIH y otorgar apoyo a los familiares de los afectado.

“Al principio nos sentíamos algo extrañados porque una mujer de su talla y figura se interesara en estos temas, pero ella era tan vehemente en sus posturas pues no sólo le interesaba el tema del VIH sino que le interesaba el feminismo y la libertad de la sociedad regiomontana”, expone Hurtado.

Otra de las preocupaciones de la actriz, advierte el escritor, era la censura y las limitaciones a la libertad de los regiomontanos que en los 80 querían implementar las autoridades del PAN en el estado.

SANGRE LIBERAL

La sangre liberal corría por las venas de la actriz que se diera a conocer de muy pequeña por su participación  en Los tres huastecos al lado de Pedro Infante. Ello porque decía que sus abuelos y padres habían sido republicanos exiliados en México por la Guerra Civil Española.

Ya fuera como funcionaria cultural o activista, María Eugenia procuraba difundir actividades donde se promovieran los derechos humanos, de las mujeres y de los homosexuales.

Se recordó cómo bajo la administración de Jesús Hinojosa se pretendió impedir los desnudos en espectáculos masivos, algo en lo que Llamas se opuso pues afectaría directamente al teatro.

Abel Quiroga recordó cómo en la Manifestación del Silencio, celebrada en calle Morelos en 1992, María Eugenia Llamas junto a su hija Maru salieron a repartir condones, todo un suceso para la época.

“Recuerdo que la gente se acercaba alegre pues no dejaba de ser conocida como La Tucita, pero cuando veían que ella les regalaba condones y les hablaba de educación sexual había como un shock. A ella le crearon una imagen que quedaba lejos de lo que realmente era: una mujer fuerte”.

También pasó momentos difíciles de los cuales se supo reponer, como fue la muerte de su hermana María Victoria y de su propia pareja el comediante Rómulo Lozano.

Además indicó que para muchos fue una referencia pues les enseñó muchas cosas, desde  admitirse como gays o saber manejar los tiempos políticos de las acciones.

“De ella aprendimos muchas cosas, la recuerdo como una mujer inteligente y sin prejuicios”, apuntó Quiroga.

María Eugenia Llamas nació en la ciudad de México en 1944, y falleció el pasado 31 de agosto a causa de un paro cardiorrespiratorio en Zapopan, Jalisco.