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‘Nico 1988’, la cinta de una leyenda ya sin Reed ni Warhol

La cinta dirigida por la italiana Susanna Nicchiarelli presenta los últimos años de la misteriosa artista, eclipsada durante años por ser musa de Lou Reed y chica Warhol.
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Treinta años después de su muerte, la figura de la cantante alemana Nico, muchas veces eclipsada por las sombras de Lou Reed o Andy Warhol, vuelve a la luz gracias a la película Nico, 1988, que se sumerge en los últimos años de esta misteriosa y compleja artista.

Fallecida el 18 de julio de 1988 en la isla española de Ibiza por un derrame cerebral, mientras iba en bicicleta, Nico era conocida sobre todo por haber participado como vocalista en el primer y emblemático disco del grupo de Lou Reed y Jon Cale, The Velvet Underground, recordado tanto por su osadía musical como por su portada de un plátano firmada por Andy Warhol.

Sin embargo, la cinta Nico, 1988, de la cineasta italiana Susanna Nicchiarelli y que se llegará a Estados Unidos el 1 de agosto, retrata a una mujer y música que trata de escapar de su propio mito y que, entre problemas personales y de drogas, sale nuevamente de gira para defender su propia obra e identidad.

No me llames Nico. Llámame por mi nombre real: Christa”, dice a su representante en el comienzo de la película, una Nico que en la ficción interpreta la danesa Trine Dyrholm, quien en pantalla capta todo el contradictorio magnetismo y frialdad de la cantante.

Para disfrutar plenamente de la Nico crepuscular de esta película, que ganó el premio al mejor filme en la sección Horizontes de la Mostra de Venecia, resulta útil conocer un poco de la artista que nació el 16 de octubre de 1938 en Colonia (Alemania).

Mira aquí el tráiler de 'Nico, 1988':

Tras una infancia marcada por la Guerra Mundial en Alemania, Christa Päffgen, su nombre real, se adentró en los ambientes de la moda y de la interpretación: Federico Fellini le dio un pequeño papel en su obra maestra La Dolce Vita (1960) y, además, apareció en España en los anuncios de una marca de brandy.

En los años sesenta se mudó a Nueva York, donde pasó a formar parte de la extravagante corte de Andy Warhol y la Fábrica, y fue el polifacético genio quien insistió en que otros de sus protegidos, el grupo de The Velvet Underground, contaran con la cautivadora y recia voz de Nico como contraste con el sonido tóxico, ruidoso y visionario de esta experimental banda de rock.

La cantante Nico (1938-1988), en realidad se llamaba Christa Päffgen (BBC)

Solo con ver el título del álbum, The Velvet Underground & Nico (1967), ya quedó claro que el conjunto capitaneado por Lou Reed y John Cale no había aceptado a Nico como una más, pero su colaboración tuvo magníficos resultados en agridulces canciones como “Femme Fatale” o en temas tormentosos como “All Tomorrow’s Parties”.

Aunque hoy es considerado como un disco fundamental del siglo XX, The Velvet Underground & Nico pasó en su momento sin pena ni gloria, algo ideal para que se convirtiera, con el paso del tiempo, en un álbum de culto, pero también una situación perfecta para que los miembros del grupo reflexionaran sobre su carrera y su futuro.

Nico abandonó The Velvet y editó Chelsea Girl en 1967, su debut en solitario apoyada por las aportaciones de Reed y Cale, además, del músico Jackson Browne, con quien tuvo una relación artística y sentimental.

Y para los verdederos fans de Nico y Velvet Underground, aquí con Lou Reed y John  Cale interpretan "Femme Fatale":

No obstante, Chelsea Girl, un disco relativamente apacible y entregado a las melodías, fue una excepción en la carrera posterior de Nico, que se entregó a los sonidos góticos, intrincados y sombríos de álbumes como Desertshore (1970) o Camera Obscura (1985).

En ese contexto se desarrolla Nico, 1988, con una artista refugiada en Mánchester (Reino Unido), alejada de su época dorada y mitificada en Nueva York, y que finalmente acepta la propuesta de salir de nuevo de gira por Europa.

Conciertos deprimentes, problemas con las autoridades, penosos viajes en furgoneta y hoteles sin rastro de glamur se suceden mientras la artista trata de lidiar con su adicción a la heroína y de mejorar la relación con su hijo Ari, fruto de su relación con el actor Alain Delon.

Gracias al talento de la directora Susanna Nicchiarelli y de la actriz Trine Dyrholm, Nico, 1988 finalmente logra lo que tanto le costó a la cantante: Que el público aprecie la obra y la enorme personalidad de una artista que no necesitaba de nadie para brillar sola en el escenario.
AG



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