El mejor contrapeso al exilio es la solidaridad: García Canclini

El investigador explicó que, aunque América LAtina ya no se encuentra bajo una dictadura, tiene que enfrentarse a gestiones política y empresariales que no dejan espacio a la cultura.
No hay mejor contrapeso al exilio que la solidaridad: García Canclini
No hay mejor contrapeso al exilio que la solidaridad: García Canclini (Cuartoscuro)

Buenos Aires

Bajo la certeza de que el exilio ya no puede ser lo que fue, “porque ya no estamos bajo dictaduras, pero sí en medio de gestiones políticas, empresariales y acuerdo de seguridad autoritarios en todo América Latina, que dan poco espacio al intercambio cultural y al trabajo académico sobre los dramas actuales”, el investigador Néstor García Canclini llamó a construir nuevos vínculos de forma trasnacional.

Al participar en la mesa “El exilio argentino en México y las relaciones culturales entre los dos países”, como parte de las actividades de la Ciudad de México como invitada de honor de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el antropólogo aseguró que hay zonas como la producción científica, el turismo o la educación que pueden funcionar muy bien para impulsar esas nuevas formas de colaboración.

“La tarea sería construir juntos nuevos vínculos trasnacionales, que en la línea de los nuevos estudios podríamos llamar nuevas ciudades: unidades de convivencia y sentido, como las ciudades fronterizas, conjuntos de población bi o trinacionales.

“Además de las redes de las corporaciones, de las televisoras y de las alianzas militares, son posibles articulaciones urbanas y formas de organización de los que ya no están juntos, pero colaboran. Se convierten en un tipo de comunidad a distancia que crea lazos no hegemónicos entre sociedades: no hay mejor contrapeso a la máquina de exiliar que crear comunidades en las que pensemos, imaginemos y actuemos solidariamente en la defensa de los derechos de todos”, enfatizó el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014.

En una mesa en la que también estaban el jurista Esteban Righi y el secretario de Cultura del Distrito Federal, Eduardo Vázquez Martín, García Canclini ofreció un recorrido acerca de los múltiples significados del exilio en la actualidad, sobre todo por quienes lograron compromisos de pertenencia y, en parte, fueron aceptados en los países en los que se exiliaron como México.

“Nos dieron donde trabajar y la nacionalidad, hicimos amigos cotidianos, tuvimos hijos y nietos que son mexicanos, brasileños o españoles, nos dieron premios nacionales y nos citan en publicaciones mexicanas, y nos citan para vernos en la Cineteca, en un restaurante de la Condesa o en San Ángel para ir juntos con un grupo de nativos a hinchar, hacer la porra se dice en México, por la selección mexicana.”

El problema es que ya resulta inevitable hacer conexiones entre realidades que les tocó vivir, en especial porque en los últimos años crecen en México señales que recuerdan lo que padecieron en Argentina antes de irse, “imposible no evocar lo vivido entre 1973 y 1976, cuando ahora escuchamos tiros que nos sabemos de dónde vienen ni por qué, y decidimos asegurar más las puertas de la casa; cuando tomamos el diario en la mañana y encontraremos noticias de los que mataron y desaparecieron ayer”.

“En aquellos años de la dictadura y de la predictadura isabelista, las amenazas y las balaceras tenían signos políticos. Muchos creímos que se peleaban por causas, ahora sentimos que el peligro acecha desde máquinas de difícil identificación. Es inevitable hacer conexiones con las tragedias argentinas de los años 70, cuando ahora en Guerrero, los antropólogos forenses argentinos son los que revelan las fosas anónimas y el gobierno intenta callarlos: otra cooperación científica y cultural entre Argentina en México que es desaprovechada”, señaló García Canclini.

Por su parte, Esteban Righi, quien vivió en México y tuvo como su principal centro de actividades a la unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana, aseguró que las relaciones culturales entre Argentina y México no son equiparables a lo que se dio entre España y México. 

“Recibimos muchos más de lo que dejamos. Viajé a México siendo un razonable profesor adjunto de derecho penal y cuando volví gané la cátedra y eso se lo debo a México, a sus universidades.”