No es necesario estudiar para ser artista, dice el pintor Guillermo Arreola

Le parece más interesante solucionar los misterios que únicamente nombrarlos.
En "Sursum Corda" presenta 42 obras producidas en una década.
En "Sursum Corda" presenta 42 obras producidas en una década. (Raúl Campos)

México

Durante la inauguración de su más reciente exposición en el Museo de la Ciudad de México, Sursum Corda, el artista plástico tijuanense Guillermo Arreola expresó que no es necesario estudiar en una academia para ser artista, pues existe una gran cantidad de personas que han optado por ello y aun así no llegar a serlo, sino se convierten en teóricos e investigadores del arte.

En entrevista con MILENIO, el pintor autodidacto explicó que ser artista radica en encontrar un momento creativo y explotarlo, pero a pesar de ello, habrá personas a las que nunca les surgirá dicho instante, “no importa cuántos títulos o formación tengas, simplemente no se da.

“No quiero decir que no se debe ser académico, porque hay quienes han seguido esa vía con magníficos resultados. Mi caso simplemente no fue así, no sentí la necesidad de refugiarme en esa formación, aunque también tiene que ver el hecho de que siempre he tenido cierto rechazo hacia todo lo que sea autoritario, característica que está en toda educación”.

Manifestó que para él la pintura no es una carrera porque dicho vocablo posee implicaciones de velocidad. Él la concibe como una vía para experimentar el tiempo de una manera lenta, que debe sentirse profundamente. “Una carrera supone que vas en chinga y esto es una intención de volver a una naturalidad de experimentar el tiempo, es una forma de acordamiento con el espacio-tiempo en el que te toca vivir”.

Para mí la pintura no es una carrera, no admito que se catalogue así a esta relación que tengo con ella porque, en principio de cuentas, la palabra carrera tiene implicaciones de velocidad, y para mí la pintura es de tiempo lento, es un proceso que tiene que sentirse mucho, una vía para experimentar el tiempo de otra manera, que está más de lado de la lentitud.

El también escritor explicó que busca conjuntar la literatura con las artes plásticas, ya que en la mayor parte de sus escritos existe un principio pictórico, hay una intención narrativa afín a las coloraturas y texturas. Para otros, indica, “serán recursos artísticos, pero para mí es la condición natural de mi obra, que me exige como creador un movimiento constante y un volumen.

“Aunque sean dos medios distintos, poseen un paralelismo y, sin que entren propiamente en una dependencia, avanzan y retroceden juntas pero no se ilustran la una a la otra, se merecen el mismo respeto”, agregó.

Guillermo Arreola cree en la inspiración, a la cual define como un tiempo en el que se logran conjuntar elementos muy diversos que, en algunas ocasiones, se pueden definir. Aclaró que, en el momento en que dichos elementos puedan precisarse totalmente, se estarán abandonando  los terrenos del arte, pues al conjuntarlos lo que se crea es un misterio.

El artista advirtió que “quizás no esté muy de moda hablar de misterios, pero en mi entorno y en mis procesos de trabajo sí soy capaz de identificarlos, y lo importante es que estén ahí. No me interesa nombrarlos, sino solucionarlos. Eso es la inspiración: uno no sabe realmente por qué y no hay nadie que pueda decir ‘esto es esto’ porque lo que sucedería es que se crucificaría a la obra”, concluyó.