Los "nanosatélites", la novedad dentro de la carrera aeroespacial

Israel se ha volcado en la fabricación de satélites versátiles y actualmente se dedica a desarrollar modelos tan reducidos que no superan el medio metro de altura.
Los prototipos miden menos de medio metro de altura.
Los prototipos miden menos de medio metro de altura. (EFE)

Yehud, Israel

Con más de 25 años de experiencia en la carrera aeroespacial, Israel se ha volcado en la fabricación de satélites versátiles y actualmente se dedica a desarrollar modelos tan reducidos que no superan el medio metro de altura.

Estos nanosatélites, como se los denomina, formarán parte de la realidad espacial en las próximas décadas, aunque por el momento se encuentran en fase experimental más que otra cosa porque su rentabilidad y funcionalidad están por demostrarse.

“Por ahora suelen ser para universidades o tener un propósito educativo”, explicó Ofer Doron, presidente ejecutivo de la división espacial de la Industrias Aeronáuticas Israelíes (IAI), durante una visita para periodistas a la instalación MBT Space en la ciudad de Yehud, al este de Tel Aviv.

En una sala, donde se están fabricando cuatro satélites de tamaño mediano, Dorón explicó que en estos momentos la investigación se encamina hacia este “nuevo campo de trabajo”.

“Vamos a aplicaciones más serias de los nanosatélites y este va a ser uno de ellos”, dijo al señalar el aparato a su lado, que tiene solo 40 centímetros y girará en torno a la Tierra a una órbita de cientos de kilómetros.

Punta de la tecnología aeronáutica mundial desde su fundación, hace más de 60 años, la IAI entró en el carrera espacial con el lanzamiento del Ofek 1. En total la IAI ha puesto en órbita 14 satélites, convirtiéndose en uno de los ocho países capaces de realizar todo el trabajo de fabricar, lanzar y operarlos desde Tierra.

Más allá de la inmensa disparidad en el precio, la gran diferencia entre un satélite normal y un nanosatélite es que por su tamaño estos últimos apenas llevan combustible —si es que lo llevan— y por tanto no se puede elegir órbita sino que se lanzan hacia un lugar y quedan ahí para su misión.

Mientras avanza en la nanotecnología, la IAI continúa haciendo su apuesta por los satélites de tamaño pequeño, un campo que desarrolló en función de sus necesidades de espionaje en los países vecinos de Oriente Medio.

“Israel se especializa en satélites de observación de alta precisión, de bajo peso y gran versatilidad, es decir, la posibilidad de ofrecer información de muchos lugares de forma precisa a un precio razonable”, señaló Dorón.