Yo soy un músico de pueblo: Eliades Ochoa

El artista cubano promueve "Joyas encontradas", disco que recoge temas inéditos y otras versiones en vivo del proyecto Buena Vista Social Club.
Buena Vista Social Club abrió las puertas del mundo a la música cubana, dice el cantante.
Buena Vista Social Club abrió las puertas del mundo a la música cubana, dice el cantante. (Especial)

México

La aparición del disco Joyas encontradas (World Circuit/Discos Corasón, 2015) de Buena Vista Social Club le trae a Eliades Ochoa gratos recuerdos. Lo remonta al primer disco, cuando los participantes se enteraron de que sus ventas se habían disparado de manera inusitada. “Recuerdo la alegría de saber que habíamos hecho algo para la historia”, dice a MILENIO desde La Habana, Cuba.

Eliades regresará a México para presentar Joyas encontradas el sábado 13 de junio a las ocho y media en el Salón Los Ángeles. El álbum reúne piezas inéditas de las sesiones de Buena Vista Social Club y algunos de los discos que se generaron después del éxito del grupo, así como versiones en vivo. “Bruca Maniguá”, “Causa”, “Tiene sabor”, “Clack Chicken”, “Habanera”, “Cómo fue” y “Lágrimas negras” son algunos de los temas.

El cantante cubano, maestro del tres, el cuatro y la guitarra se unió a un grupo de músicos veteranos, como Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Rubén González, entre otros, para grabar un disco de música tradicional cubana. Buena Vista Social Club resultó un éxito mundial y hasta la fecha ha vendido más de 12 millones y medio de copias.

Antes del álbum, dice Eliades, “yo tenía relación con Juan de Marcos, quien reunió a todos los músicos, con Ibrahim Ferrer y especialmente con Compay Segundo, porque yo me lo había llevado a trabajar con el Cuarteto Patria a Santiago de Cuba, donde pasó tres o cuatro años. Si el disco funcionó fue porque todo mundo se adaptó a lo que hacía el otro. Ahí se vio el profesionalismo y el conocimiento de la música que estábamos trabajando”.

En Joyas encontradas, Ochoa cantó con Compay Segundo, a quien recuerda “como un gran maestro, en todos los sentidos, que te enseñaba puras cosas buenas, como que no fueras indisciplinado, por ejemplo. Había que verlo como lo que fue y lo que va a ser siempre: un gran maestro”.

Para no ser guardia

Si Ochoa decidió ser músico fue porque “no quería ser guardia —confiesa entre risas—. De niño me atraía la misma música que hago ahora; desde entonces ya tocaba boleros y las canciones de Ñico Saquito que sigo haciendo hasta la fecha. En 2012 grabé Un bolero para ti (Egrem) y después hice El Eliades que soy (Bis Music, 2013), mis discos más recientes”.

¿Quién es Eliades Ochoa?

Yo soy un músico de pueblo, un músico campechano. Me gusta andar y compartir con la gente. No me gusta la gente que se piensa que es mucho, me gusta la gente sencilla, humilde… Y el protocolo no me gusta mucho. Mi cantar viene de las montañas, de los ríos, de la imaginación del campo.

¿Qué músico fue su modelo?

Nadie. Yo canto como canto yo, no canto como nadie. Sigo cantando como cantaba en los montes, en el campo. Mis padres fueron muy importantes para mi formación, porque cuando nací me encontré a mi madre tocando el tres y a mi padre tocando el tres… Entonces empecé a tocar la guitarra.

¿Qué representa para usted el Cuarteto Patria?

Una escuela, porque cuando me entregaron la batuta del Cuarteto Patria lo único que me pidieron los viejecitos fue que siguiera haciendo música cubana, que no fuera a cambiar, porque la música más rica que había era
la música cubana. Y yo les dije que no cambiaría nunca la música cubana por nada, ¡nunca! Y que iba a seguir, por los siglos de los siglos, amén, haciendo música cubana.

¿Qué ofrece a la gente?

Yo lo que doy es alegría y trato de que mi mensaje llegue, el mensaje de cariño, de felicidad, de deseo que hacer cosas buenas y bonitas. Yo quisiera salud porque antes tocaba la guitarra para ganarme cuatro pesos y poder vivir, y ahora quisiera vivir, y más vivir, para seguir tocando la guitarra.

Abrir puertas

Eliades Ochoa dice que el proyecto Buena Vista Social Club “abrió las puertas del mundo a la música cubana. Gracias al proyecto, la música se conoce y se oye en cualquier rincón del mundo. Por ejemplo, la gente que va a ver a Buena Vista Social Club o a Eliades Ochoa y el Cuarteto Patria sabe lo que va escuchar y por eso llena los lugares, donde sea”.

Asegura que le faltan palabras para describir la importancia de la música cubana. “Todos saben que ‘Lágrimas negras’ o ‘Guantanamera’ son canciones cubanas, pero se cantan como si fueran propias de cada lugar del mundo. La música cubana es muchos ritmos: son, danzón, bolero, cha cha cha, changüí, afro… Mi fuerte es el son, pero yo canto de todo. Gracias al proyecto Buena Vista Social Club —y a la prensa, que se encarga de escribir para que la gente se entere de cosas—, hemos hecho bastante por la cultura cubana, pero nos falta mucho por hacer”.