Mehdi Moshtagh: la magia de la música persa

Nacido en Isfahán, Irán, desde los 14 Mehdi Moshtagh se dedicó a estudiar la música a la que ahora dedica su vida y ha venido a difundir a México.
Mehdi Moshtagh, originario de Isfahán, Irán.
Mehdi Moshtagh, originario de Isfahán, Irán. (Especial)

Ciudad de México

Nacido en Isfahán, Irán, Mehdi Moshtagh no sabe cuándo empezó su relación con la música, pero afirma que desde los tres años le gustaba el setar, instrumento de cuerda persa. Sin embargo, hasta los 14 se dedicó a estudiar la música a la que ahora dedica su vida y ha venido a difundir a México.

El músico iraní que se formó bajo la tutela de maestros como Mohammad Reza Lotfi y Dariush Talaí, dice que el setar es un instrumento muy antiguo y respetado en su país. “Tiene más de 3 mil 500 años de existencia y es uno de los instrumentos más importantes y más comunes en la música clásica persa”.

La casualidad trajo a Moshtagh a México, pues su primer disco On the Way fue escuchado por unos mexicanos que conoció en Irán y la grabación llegó a manos de los organizadores del Festival Ollin Kan. “En 2009 me invitaron al festival y realicé una gira de cinco conciertos por México. Después regresé a Irán, me casé y queríamos experimentar otra forma de vida. Como tenía amigos en México y los trámites para la visa eran más fáciles que otros países europeos o Estados Unidos, llegamos aquí”.

La música persa tiene mucha historia, explica Moshtagh. “Desde hace como 130 años se armó un repertorio fijo que se llama radif y quien quiera estudiar la música persa tiene que aprenderlo. Dentro de este repertorio, que incluye 13 modos, tenemos piezas místicas, étnicas, folclóricas, religiosas y otras cosas. Hay radif instrumental y radif vocal”.

El músico iraní, que se ha dedicado a difundir en conciertos la música persa, prepara la edición de su segundo disco en México, Tarde y lejos, y para ello recurrió a la plataforma Fondeadora como alternativa de financiamiento.

Tarde y lejos incluye tres secciones, indica su autor. “Una se grabó en Teherán en 2007 y las otras son parte de un concierto que di en junio en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM. Estas dos últimas piezas fueron creadas durante el proceso de migración: las empecé en Irán y las completé en México”.

Moshtagh afirma que “el setar es el instrumento más místico de la música persa. Hay un dicho famoso que dice: es poco para una persona y demasiado para dos. Hay dos cuerdas principales que se tocan mucho y otras dos son como de acompañamiento. Con ellas creas un ambiente muy profundo, lo que ayuda a que puedas cerrar los ojos y vayas meditando. Tienes la posibilidad de hacer música en muy diversos estados de ánimo: puede ser festivo, pero también de luto, para meditación o para fines religiosos. Todo depende del artista y su estado de ánimo”.



ASS