“El jazz es una música de vivencias”, dice Revueltas en su regreso a México

Olivia retomaría su relación con el jazz hasta que tuvo a sus tres hijos.
Se presentará mañana a las 20:30 en el Teatro de la Ciudad.
Se presentará mañana a las 20:30 en el Teatro de la Ciudad. (Secretaría de Cultura)

México

La pianista Olivia Revueltas aprendió de su padre, el escritor José Revueltas, "a no rendirse nunca, a tener convicciones firmes y ser honrado. Aprendí esto sin que me lo dijera con palabras, solo con su ejemplo".

En 1988 se unió a una huelga de hambre de indígenas en el Zócalo, quienes exigían ver al presidente Miguel de la Madrid. Su actitud le valió el repudio de mucha gente y una baja definitiva en las ofertas de trabajo. Tras un autoexilio de 25 años en Austin, Texas, Olivia regresa a México y lo celebrará con un concierto en el Teatro de la Ciudad mañana a las 20:30, acompañada por el contrabajista Roberto Aymes y el baterista Luis Huerta.

La pianista afirma que desde que los 13 años sintió "que era música. No me lo pregunté, fue algo natural. Nada más que tuve el accidente enorme de que el jazz se atravesara en mi camino, lo que sería fatal. Recuerdo que con mi violincito bajo el brazo —porque tenía una clase complementaria con este instrumento— todos los días caminaba del Conservatorio Nacional hasta Reforma y luego a la colonia Roma. Tenía que atravesar la Zona Rosa y en un lugar que se llamaba El Chaparelo escuché unos sonidos que me dejaron atónita".

Entró adonde tocaban el pianista Mario Patrón, el baterista Max Nava, el contrabajista Jorge Rojas y un aliento. "Cuando vi que Max Nava tocaba todas las percusiones que a mí me enseñaban en la escuela individualmente, el jazz se me hizo revolucionario. Me dije: 'Esto es lo mío, esto es la vanguardia'. Mis padres habían estado ahorrando para mandarme a estudiar a Viena, pero en cuanto mencioné el jazz mi mamá se aterró: ¿cómo iba yo a tocar música de cabaret?, según ella, pobrecita. Me metieron en un internado y dejé la carrera".

Olivia retomaría su relación con el jazz hasta que tuvo a sus tres hijos. "A los 23 años empecé a estudiar y posteriormente me dediqué a mi carrera. Todos los pioneros del jazz que conocí, como Mario Patrón y Héctor Hallal El Árabe, fueron mis maestros. Tuve la buena cabeza de pensar: si voy a tocar jazz, me voy con los auténticos, no con muchachitos que quieren tocar. Los pioneros no me dieron clases, pero solo de verlos tocar supe cómo iba la cuestión".

Entre los músicos que la marcaron para crear su estilo destaca a "Horace Silver, por su elocuencia y sencillez, y a McCoy Tyner. Los músicos que influyeron en mí intelectualmente son Charles Mingus, Pharoah Sanders y John Coltrane. En México hay un estilo de tocar que todavía no defino, pero que entre los pioneros del jazz era una cosa impresionante y genuina, como se escucha en el disco Las estrellas del jazz".

Al principio vivió episodios de "discriminación y violencia" por ser mujer, pero dice que con la música impuso el respeto. Durante muchos años se presentó con su trío Naima en el bar El Chato, en la colonia Roma, donde tocaba la música que le encantaba aunque la paga era de risa. "Yo le decía al dueño: no me pagues 10 pesos, auméntale siquiera a 70, pero respondía que tenía que pagar el queso".

Revueltas asegura que "la escuela de la improvisación es constante y permanente, si no no sería jazz. El jazz es una música de vivencias, todo queda en la música que se toca a la hora que sea. Con el paso del tiempo me he vuelto más melódica. ¿Mi estilo? Yo no podría definirlo, pero mi marido decía que tocaba olivian jazz".