La música es el mayor acto de psicomagia que he hecho: Adanowsky

El cantante y compositor presentará este viernes 16 en Cholula a su personaje “Ada”, por el cual se maquilla como mujer.
Adanowsky llegará el 30 de mayo, a las 21:00 horas, a El Plaza Condesa.
Adanowsky (especial)

Puebla

“Para mí el arte es algo maravilloso para sanar algunas angustias. Es lo que yo hago. Utilizo eso para curar mis neurosis. Yo no lo sabía, pero era un ser muy neurótico y me di cuenta de eso haciendo arte. Yo sufría mucho y estoy llegando a la felicidad gracias a mi música, La música es el mayor acto de psicomagia que he hecho en mi vida. No hubiera sido lo que soy hoy si no hubiera hecho música. Pero quise llegar a eso, porque tenía fe”, explicó en entrevista Adanowsky.

Nacido como Adán Jodorowsky, el bajista perteneció a un grupo de punk del cual se independizó hace 18 años para iniciar una carrera como solista.

Adanoswsky, mexicano criado en Francia, se considera como un hombre del mundo que ya no reconoce un solo sitio como el suyo, “sino todos”.

El cantante y compositor presentará este viernes 16 en Cholula a su personaje “Ada”, por el cual se maquilla como mujer. Y explicó: “Voy eligiendo mis personajes dependiendo de lo que quiero sanar. Son partes de mí que se están expresando”.

Y con “Ada”, aceptó, quiere darle a su madre la niña que esperaba tener en lugar de un hombre, reconocer su feminidad, sin ser homosexual: “No soy gay, quizá porque no he encontrado el ano adecuado, pero no soy gay”, aseguró entren risas.

“¿Por qué sería insano ser libre…? Hago lo que me gusta, simplemente, trato de no seguir una corriente, de no ser como todo el mundo. Y es duro ¿sabes? Porque al principio no lo entendía, no lo aceptaba. Recién ahora me están hablando de los personajes, esto de estar entendiendo que estoy haciendo algo así, pero al principio no era nada fácil. Cuando uno es artista hay que batirse como un león para imponer su universo y su visión, que para mí no es solamente artística, sino profunda, espiritual. Así veo el arte”, agregó.

Tranquilo, muy lejos de su personaje “El ídolo” o de cualquier estrella del espectáculo Adanowsky explicó: “El problema es que la gente no tiene fe, porque la sociedad impone una imagen de la vida, de la sociedad que es destructiva: que el mundo se está acabando y que todo va mal. Yo veo un árbol y lo veo feliz. Eso me da fe. Yo encuentro que el mundo va mal en una dimensión, pero no en todas. Es una verdad, pero no ‘la’ verdad. No podemos cambiar al mundo, pero podemos aportar algo para empezar a cambiar el mundo. Quiero aportar algo positivo al mundo.”

Emociones

“Una de mis ideas era mezclar, poner todas las emociones juntas, porque no es natural sólo ser feliz. Yo no aspiro a ser sólo un ser feliz, sería no ser un ser humano. Quizá un día voy a ser eso, pero necesito pasar por todas las etapas antes de llegar al  fruto absoluto”, explicó Adanowsky respecto a los tres personajes que ha representado en su carrera de músico.

Recordó que cuando interpretó a ‘El ídolo’ era una persona que había sufrido mucho, ya que había pasado por la muerte de su hermano, por lo que le temía a la muerte, además de que “tenía mi Edipo con mi madre; era un ser torturado y eso me ayudó a sanar, a dejar de lado la angustia”.

“Amador”, agregó, “me ayudó mucho; yo fui a ver a un curandero quien me dijo que tenía el corazón cerrado, el plexo solar completamente cerrado, por sufrimiento, seguramente, y tenía que abrirlo. Entonces me hizo una operación y me abrió. Fue ahí donde compuse ‘Amador’”.

Respecto a cómo llegó a la música y al mundo del espectáculo, Adanowsky confesó: “Mi madre tocaba piano, y cada vez que lo hacía se ponía a llorar y yo no sabía por qué. Era un niño y le preguntaba por qué lloraba, y ella me respondía que no podía yo entender. Y cuando se separó de mi padre y él se fue, me di cuenta de que su padre, que era músico la había abandonado a ella cuando temía tres años. Por eso lloraba al tocar, y por no poder realizarse como cantante, porque ella cantaba tipo ópera”.

Entonces, agregó el músico “un día hice un hoy en mi jardín y enterré el piano y sembré un árbol de cerezas sobre él. Me fui y años más tarde regresé a esa casa, toqué la puerta, me abrió una mujer, le conté del árbol pero no del piano y me dijo que sus hijos comían de esas cerezas todos los años, que son como notas de música. Eso me causó alivio y pensé: enterré el sufrimiento de mi madre. Pero no piensen en que soy sólo un ser neurótico: soy feliz”.

Dijo que si se dedica a la música es por su madre, ya que está realizando algo que ella no realizó. “Desgraciadamente… o no desgraciadamente, uno realiza lo que los padres no pudieron realizar. Ahora, hay que tener cuidado en no ser lo que los padres hubieran querido ser. Es bueno que uno encuentre su propia identidad y es lo que he intentado hacer hasta hoy”.