La música pertenece a la gente, dice Sáinz Villegas

La guitarra, según el prestigiado intérprete español, “se convierte en el instrumento para transmitir las identidades musicales de cada región y cada país”.
Se presentará sábado y domingo con la Orquesta Sinfónica de Minería.
Se presentará sábado y domingo con la Orquesta Sinfónica de Minería. (Paul Wagtouicz)

México

Hay imágenes poderosas que pueden cambiar el destino. Como cuando Pablo Sáinz Villegas vio en el televisor en blanco y negro de sus padres al guitarrista Andrés Segovia en La Rioja, España: “Tendría cinco o seis años, y en el televisor estaba este hombre, anciano ya, con los dedos gordos tocando la guitarra. Eso me causó una gran impresión”, dice el ahora concertista internacional.

En entrevista telefónica, Sáinz Villegas dice que desde “ese momento mágico” estableció “una conexión con el instrumento, con algo que solo la guitarra podía ofrecerme. Esos fueron los comienzos, a modo de juego. La primera vez que salí a los escenarios, a los siete años, definió mi vida. Fue la primera ocasión en la que compartí la música con la gente, que es cuando realmente se completa el círculo creativo que es el compositor, el intérprete y el público. Sentí una luz maravillosa cuando toqué para el público, definió lo que iba a ser mi carrera y mi destino”.

Premio de las Artes de la Rioja, Premio Segovia y Medalla de Oro en el Concurso Internacional de Christopher Parkering, entre otras distinciones, lo mismo ha grabado los clásicos de la guitarra española, que tango, música contemporánea y de compositores latinoamericanos. Su disco más reciente incluye tres obras de Joaquín Rodrigo, incluido el Concierto de Aranjuez. Como solista de la Orquesta Sinfónica de Minería, el guitarrista interpretará esta obra mañana a las 20:00, y el domingo las 12:00 en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

Sáinz Villegas afirma que la guitarra “está muy vinculada a una cultura y a un país que es España. El hecho de que yo soy español también me conecta con esta parte de las raíces del instrumento y su vínculo con la tradición de la música española. Es un medio muy cómodo para mí cuando toco repertorio español: Albéniz, Granados y Rodrigo, y es parte de lo que soy. Aun así, la guitarra le pertenece tanto a las Américas como a España, se convierte en el instrumento para transmitir las identidades musicales de cada región y cada país”.

Por su versatilidad, agrega el músico, “ahora la guitarra prácticamente aparece en casi todos los estilos musicales, desde el pop y el rock hasta el flamenco, el clásico, el blues, el jazz y otros. Eso le confiere un lugar único y especial. Para mí es de gran emoción ser consciente
de esta versatilidad de la guitarra y explorar la relación entre la música clásica y la música de la calle, que es donde se siente muy cómoda”.

El músico ha tocado el Concierto de Aranjuez durante tantos años que, asegura, “es parte indisoluble de lo que soy como artista. En cierta manera, cada vez que lo toco comparto no solo una parte del mensaje y la expresión del maestro Rodrigo, sino también la expresión y la cultura de un pueblo, España, y mi propia relación con esta obra. Cada vez que salgo al escenario, el hecho de que se toca con una orquesta y con un director siempre me tiene ávido de que sea una exploración única para encontrar juntos la magia que hay entre las notas. El hecho de que todo mundo conozca la pieza ni le da ni le quita; la gente le da esa popularidad y es entonces cuando la música le pertenece a la gente”.

NIÑOS Y JÓVENES ILUMINADOS

Pablo Sáinz Villegas tiene una fundación que contribuye a difundir la música como un bien social, pues considera que “no está el guitarrista de los escenarios y el de los colegios: es uno mismo. Lo importante para que la magia de la música ocurra es el proceso emocional de la obra, el del intérprete y el de quien la escucha, sea en un teatro o en un colegio de Tijuana”.

Inspirar y humanizar a niños y jóvenes es el propósito de su fundación, la cual ha tenido una actividad intensa en Tijuana, dado que su mujer es mexicana. “Quiero que ellos se sientan también iluminados y reflejados en la música, que les inspire a avanzar en una vida rica en experiencias. El hecho de que el proyecto se iniciara en la región fronteriza de Tijuana y San Diego es muy especial para mí. Desde 2006 estuvimos colaborando durante dos años con el Centro de las Artes Musicales de Tijuana. Toqué para más de 15 mil niños de la región y luego apoyamos seis programas de música con profesores de este centro. Con la crisis económica en España empezamos a desarrollar estos programas en La Rioja, con el deseo de seguir también apoyando comunidades de México y regresar a seguir trabajando”.