La música improvisada, la más creativa: Kidd Jordan

“Si sientes que tienes que romper las reglas, entonces las rompes”, dice en entrevista con MILENIO el saxofonista originario de Nueva Orleans.
Fred Anderson formó a varias generaciones de intérpretesde jazz.
Fred Anderson formó a varias generaciones de intérpretesde jazz. (Especial)

Nueva York

En la 19 edición del Vision Festival, que concluyó en el centro cultural Roulette en Brooklyn, participaron músicos de diversas generaciones, desde jovencitas como la violinista eléctrica Mazz Nicholson y la contrabajista Shayna Dulberger, hasta viejos maestros, como los saxofonistas Kidd Jordan y Charles Gayle, de 79 y 75 años, respectivamente.

En el escenario no hubo brechas generacionales, sino que simplemente se tendieron puentes. De esa forma confluyeron ideas y propuestas, y hubo un intercambio constante de signos vitales entre los músicos, pero también con escritores, bailarines y artistas plásticos. Este año fueron recordados el escritor Amiri Baraka y el trompetista Roy Campbell, ambos fallecidos el nueve de enero de este año. Del primero se leyeron sus textos y se hizo referencia a su compromiso político, su pasión por la música y el paso de ésta a su escritura; por otra parte, del músico se revivieron algunas de sus obras y se habló asimismo de su benevolencia, su buen humor y su estilo único.

Si Ulmer hizo del blues un producto harmolódico, inspirado por Ornette Coleman y su teoría de que melodía, ritmo y armonía pueden convivir sin tener un centro tonal, Patricia Parker bailó con un trío que integró a las citadas Nicholson y Dulberger con la pianista Kris Davis. También conmovedor resultó el homenaje a Campbell del saxofonista Jameel Mondoc y su quinteto, como vital la presencia de Kidd Jordan, ardiente saxofonista y formador de muchas generaciones de músicos.

Por México asistieron la pianista Angélica Sánchez y el guitarrista Omar Tamez, con el proyecto Días de sol-tierra mestiza, dedicado a Mario Ruiz Armengol. La flautista Nicole Mitchell rindió homenaje a su mentor, el saxofonista Fred Anderson, quien hizo del club The Velvet Lounge, en Chicago, un terreno fértil para la música improvisada, aunque para ello tuvo que enfrentarse a las intolerancias de las autoridades y las mafias.

En entrevista con MILENIO, Kidd Jordan sintetiza la trascendencia de la música improvisada, la cual, afirma, “ha sido importante en todas las épocas. En muchas culturas la gente no se preocupaba por escribir la música, improvisaba. Siempre se ha tocado la música improvisada, que es la más creativa (de hecho me imagino que toda la música empezó así). Louis Armstrong y todos ellos improvisaban a partir de lo que los rodeaba y de su cultura”.

Maestro de varias generaciones de músicos en Nueva Orleans, el saxofonista afirma que a sus alumnos trata de darles la mejor formación posible “para que luego la olviden. Es decir, te educas en la música para luego hacer lo que quieres hacer. Como los escritores, si sientes que tienes que romper las reglas para hacer lo que tienes que hacer, entonces las rompes. Yo creo en la educación de la gente, pero como músico puedes desaprender lo que sabes para hacer lo que te mueve o bien seguir en una estructura”.

Kidd Jordan fue una de las víctimas del huracán Katrina en Nueva Orleans, donde perdió muchas de sus cosas en 2005. Y aunque la reconstrucción de la ciudad ha sido lenta, algunos de los músicos que se fueron empiezan a regresar. Sin embargo, advierte que “los chavos están haciendo música vieja porque tocan en las calles y la gente les da dinero, como si se tratara de un chiste. En algunas comunidades antiguas, cuando empiezas a hacer eso, le robas el alma a la gente con la música para poder hacer dinero. Yo realmente nunca he hecho la música para ganarme la vida. Siempre he tenido mi trabajo como educador, así que cuando tengo que tocar hago lo quiero”.