El INAH recupera el esplendor del corrido de Zacatecas

La publicación de 'El corrido zacatecano' incluye la obra de Cuauhtémoc Esparza Sánchez, quien sitúa el primer corrido en 1811, dedicado a Miguel Hidalgo.
Además de Zacatecas, también Aguascalientes, Jalisco y Nayarit forman parte de lo que se conoce como la zona de los corridos.
Además de Zacatecas, también Aguascalientes, Jalisco y Nayarit forman parte de lo que se conoce como la zona de los corridos. (Cortesía INAH)

Ciudad de México

El primer corrido zacatecano del que existe testimonio es “Mañanas de Hidalgo”, escrito hacia 1811, que habla del paso de don Miguel Hidalgo por Zacatecas durante la guerra de Independencia. ¡Arriba Miguel Hidalgo/ que ha llegado a nuestra tierra,/ que ha matado gachupines/ y que les hace la guerra!, dice la canción en uno de sus versos.

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El corrido puede escucharse, en versión del Mariachi Charanda, en el tomo II del álbum de dos libros y seis discos El corrido zacatecano, recién editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia en su serie Testimonio Musical de México. El proyecto rescata el estudio de Cuauhtémoc Esparza Sánchez sobre este género, editado en 1976 y durante muchos años agotado.

Para enriquecer el trabajo de Esparza Sánchez se invitó a varios grupos y solistas para grabar las partituras contenidas en la investigación. “Es una propuesta de cómo pudieron ser tocados y cantados en su tiempo los 33 corridos que recogió Cuauhtémoc Esparza”, afirma Benjamín Muratalla, subdirector de la Fonoteca del INAH.

Los trovadores viajaban a las ferias y comunicaban los corridos

“Mañanas de Juárez”, “Corrido de Manuel Lozada”, “Corrido de la toma de Zacatecas”, “Mañanas de Benjamín Argumedo”, “Corrido del primer tren” y “Corrido de Valentín de la Sierra”, son algunas de las piezas incluidas en los seis discos. 

Luis Díaz Santana, autor del prólogo a El corrido zacatecano, dice en entrevista para MILENIO que el corrido “es muy representativo de la cultura mexicana en general, y se adapta a varios gustos melódicos de las diferentes regiones del país. No hay un lugar donde no existan corridos. Se considera que Zacatecas, pero también Aguascalientes, parte de Jalisco y Nayarit, forman parte de lo que se conoce como la zona de las mañanas, como se llama también a los corridos. De aquí provienen los corridos más conocidos del país, sobre todo del periodo revolucionario”.

El investigador, quien también es músico, conoció a Esparza Sánchez y sostuvo varias pláticas con el historiador, quien le comentaba que comenzó a planear su libro desde niño, “cuando empezó a escuchar esos corridos, esas historias que le contaban sus abuelos. Prácticamente fue un trabajo de décadas en las que recopiló materiales escritos y orales. Su libro es muy importante y hay que celebrar que se vuelva a editar, porque era muy difícil conseguir esa edición de los setenta”.

La lírica de los corridos zacatecanos, indica el investigador, “es un reflejo de la cultura popular. En el corrido normalmente no se reconoce a un autor. El maestro Esparza Sánchez le platicaba que, en el caso del ‘Corrido de la toma de Zacatecas’, fue realizado después de que terminó la batalla, una especie de creación colectiva en la que todos iban agregando versos”.

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El académico señala que tanto los corridos de la revolución como los de la Cristiada tienen gran relevancia en la historia de la región. “Son los periodos más importantes, sobre todo la Revolución, cuyos corridos son los más conocidos, como el de la toma de Zacatecas y otros que relatan acontecimientos importantes en sitios como Zacatecas, Matamoros, Torreón y otros. Los trovadores muchas veces viajaban a las ferias y ellos eran quienes iban comunicando los corridos que se habían compuesto”.

Las grabaciones fueron realizadas en la Ciudad de México, Guadalajara y diversas poblaciones de Zacatecas. El propio Díaz Santana acompañó con su guitarra séptima a la cantante Sonia Medrano en los temas “Tragedia de Tata Pachito” y “Mañanas de Juárez”.

Muratalla comenta que “fue un proyecto laborioso, para el cual se convocó a intérpretes; algunos de ellos son músicos tradicionales que no saben leer partituras, pero que fueron elegidos porque se buscaba que las piezas tuvieran ese ‘sabor’ popular”. Esto le da a El corrido zacatecano un sonido fresco y humano, el cual se agradece en estos tiempos de realidad virtual.

De acuerdo con un comunicado del INAH, “debido a que en las partituras originales no se menciona con qué dotación instrumental se deben tocar las piezas, se incluyó a la tambora zacatecana, bandas de viento, conjuntos de cuerdas y norteños (integrado por músicos de la Ciudad de México, con acordeón y bajo sexto), así como a un solista con guitarra mexicana”.

Además del Mariachi Charanda y Sonia Madrano con Luis Díaz Santana, en las grabaciones participaron Los Cuatro Oros de Mazapil, el trío conformado por Cruz Mejía, Flor Ylitya Reyes y Segundo Mejía, Elemento Norte, Casa de la Música Mexicana, Tamborazo San Valentín, Mariachi Los Pitayeros, Anastasia Guzmán y el Dueto Hermanos Tejeda, entre otros.



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