Dedican tres museos tradicional altar a la Virgen de los Dolores

En esta temporada de Semana Santa las ofrendas serán instaladas en los recintos de El Carmen y Nacional de las Intervenciones, en el DF, y en el Regional de Michoacán.
El culto popular busca “disminuir” el sufrimiento de la Virgen por la crucifixión de Cristo.
El culto popular busca “disminuir” el sufrimiento de la Virgen por la crucifixión de Cristo. (Melitón Tapia/INAH)

México

Como cada año, el viernes anterior a la Semana Mayor, en varios museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se instala el Altar de Dolores, conocido también como "Incendio", por la cantidad de veladoras con que en el pasado era iluminado.

Entre los altares que el público puede apreciar a partir del 26 de marzo están los instalados en los museos de El Carmen, el Nacional de las Intervenciones y el Regional de Michoacán.

"Se trata de una tradición del México virreinal traída por los evangelizadores. Es colocado en conventos e iglesias, pero también en las grandes casonas de San Ángel", refirió Alfredo Marín Gutiérrez, director del Museo de El Carmen.

En esta ocasión, el Altar de Dolores del Museo de El Carmen recordará a doña Carmelita Mendoza, quien por muchos años apoyó el montaje y falleció en enero a la edad de 97 años. "Ella germinaba los borreguitos de chía, colocaba las macetas con trigo, pintaba las aguas con anilinas y gestionaba con la parroquia de El Carmen el préstamo de la Virgen Dolorosa; interesada siempre por el altar, le preocupaba que la tradición se pudiera perder".

Marín Gutiérrez explicó que la instalación del altar busca recrear el sufrimiento de la Virgen María durante el calvario vivido por la crucifixión de su hijo. "No es una tradición local, se realiza en todo el país, igual que el altar de muertos. Los estados donde está más arraigada son San Luis Potosí, Jalisco y Querétaro".

El Altar de Dolores lleva, ya sea en pintura o escultura, la figura de la Dolorosa al centro. En jícaras o cestos son colocadas toronjas incrustadas con banderitas de papel picado, dorado o plateado, que aluden a la amargura. Vitroleros y jarrones con agua teñida de colores que representan las lágrimas de la Virgen María; semillas germinadas (amaranto, chía, cebada, alpiste) que simbolizan la vida, la inmortalidad y la esperanza de la resurrección.

También se depositan esferas de cristal de colores y cirios, lámparas de aceite o velas de cera escamada. Asimismo, se incluyen los atributos de la Pasión: un látigo, que simboliza los azotes que recibió Cristo, 30 monedas que refieren la traición que se le hizo a Jesús, una vara de carrizo, dados, una corona de espinas, un gallo que representa las tres negaciones de Pedro; clavos y martillo, una lanza, siete dagas, un vaso de agua sin sabor, y otras de jamaica, horchata y limón, y veladoras. El suelo es cubierto con tapetes de semillas, pétalos o aserrín pintado.

"Como casi todo lo que ponemos es perecedero, cada dos semanas lo estaremos renovando", dijo el director del Museo de El Carmen, tras detallar que este año el altar se colocará en la Sala Capitular, donde el público lo podrá ver a partir del 26 de marzo y hasta el 12 de abril. La entrada es libre.

Altares de Dolores en Churubusco y Michoacán

El montaje del Altar de Dolores que realiza el Museo Nacional de las Intervenciones, en el Ex Convento de Churubusco, contará con los elementos tradicionales y la reproducción de la imagen de la Virgen Dolorosa, pintura anónima del siglo XVIII que forma parte del acervo del recinto. Se presentará a partir de este miércoles 25, dentro del programa Noche de Museos, a las 19:00 horas.

A su vez, el Museo Regional de Michoacán promueve esta tradición con un altar cuyo origen se remonta al siglo XVI, cuando los franciscanos lo introdujeron a tierras americanas y posteriormente a territorio purépecha.

El montaje del altar a la Virgen Dolorosa se realiza cada año, el sexto viernes de Cuaresma, como ofrenda para disminuir el dolor de la Virgen al saber la temprana muerte de su hijo. En Michoacán, esta fecha coincide con la época en la que los purépechas realizaban rituales a sus dioses.

En el altar de este museo michoacano se coloca al centro la imagen de la Virgen Dolorosa cubierta con un manto morado, símbolo de penitencia; la tarde del Viernes Santo el manto es cambiado por uno negro en señal de luto; velas, que representan luz; agua de colores y esferas de vidrio para rememorar las lágrimas derramadas por la Virgen; naranjas atravesadas por banderines de color dorado que simbolizan el corazón de la madre de Cristo.

El altar se acompaña de un tapete de aserrín pintado, elaborado para hacer —simbólicamente— menos penoso el camino de la Virgen al acompañar a su hijo al calvario.