Museo Judío de Berlín presenta una muestra sobre la circuncisión

La exhibición se realiza luego de que en 2012 un tribunal decretó que ese ritual era delito.
Solo una estatua no presenta ese "tratamiento".
Solo una estatua no presenta ese "tratamiento". (Wolfgang Kumm/AFP)

Berlín

El Museo Judío de Berlín abre mañana al público una exposición dedicada a la circuncisión ritual en el judaísmo y en el islam y a la confrontación del mundo cristiano con esta práctica.

La idea de la exposición surgió ante el debate que se dio en 2012 en Alemania, cuando un tribunal de Colonia decretó que la circuncisión constituía un delito de lesiones.

“Fueron momentos en que la libertad religiosa estuvo en peligro en Alemania”, dijo ayer la directora de programación del Museo Judío, Cilly Kugelmann, durante la conferencia de prensa en la que se presentó la muestra.

El debate de 2012 derivó, no obstante, en la aprobación de una ley que garantizó que la circuncisión ritual pudiera seguir practicándose en Alemania. En algunos momentos, según Kugelmann, aquella discusión adquirió tonos “islamófobos y antisemitas”.

“En estos días he leído que Greenpeace ha denunciado que hay marcas de ropa para niños en cuyas prendas hay sustancias venenosas; sin embargo, no veo que los mismos que defendían en 2012 la integridad de los menores contra la circuncisión la defiendan ahora con la misma pasión contra esas marcas”, dijo Kugelmann.

La exposición se abre con un grupo de estatuas que representan figuras masculinas desnudas, de las cuales solo una —de la época helenística— representa a un modelo no circuncidado.

Se ilustra así que la costumbre de la circuncisión no pertenece únicamente al mundo islámico y al judío. Una de las estatuas, por ejemplo, representa a un aborigen australiano, donde la circuncisión forma parte de un ritual de iniciación.

Por lo demás, según se afirma en uno de los paneles explicativos, en muchas sociedades se registran diversos rituales de iniciación que incluyen “modificaciones corporales”.

El segundo espacio de la exposición está dedicado al ritual propiamente dicho, el Brit Mila, que ratifica la relación con Dios y marca la pertenencia del varón circuncidado al judaísmo.

En el judaísmo la circuncisión se realiza normalmente en los primeros ochos días de vida del niño; una tradición rabínica interpreta el rito como un paso que da el hombre para perfeccionar la creación divina, puesto que el prepucio es visto como una imperfección.

Además de presentar objetos relacionados con el rito, como instrumentos quirúrgicos antiguos y modernos, hay un espacio dedicado a la percepción desde la Europa cristiana.

La circuncisión de Cristo, representada en la reproducción de un cuadro de Rubens, liga el cristianismo al ritual.

“La circuncisión de Jesús es la marca del judaísmo sobre el cuerpo del cristianismo”, dijo el curador Thomas Lentes, responsable de esa parte de la exposición.