En sus muros, una "novedad" de 50 años

La emblemática unidad habitacional cumple cinco décadas de haberse creado, siendo toda una novedad arquitectónica de vivienda múltiple para su tiempo.

Monterrey

Los Condominios Constitución forman parte del paisaje urbano y día a día miles regiomontanos los ven cuando transitan por Félix U. Gómez o la avenida Constitución.

También están presentes en el imaginario de la ciudad. Hay quien los nombra como un fracaso del urbanismo, que si es una zona insegura o que siempre está llena de basura.

Al cumplirse 50 años de ser habitado el primer departamento, en la Unidad Habitacional Constitución pesan más los mitos que las realidades.

Vecinos con más de 45 años viviendo ahí no comparten la idea de ser habitantes de un sector inseguro o de baja calidad.

Jesús Peña Esparza, vecino con más de 15 años de radicar ahí, señala que hay diversas fechas para celebrar.

“En marzo de 1964 se vendió el primer departamento pero el 20 de septiembre de 1965 llegan las primeras familias. Ambas fechas son buenas para festejar”, comenta.

UN PROYECTO NOVEDOSO

En 1963 el presidente Adolfo López Mateos acompañado de Rodrigo Gómez, presidente del Banco de México, llegó a Monterrey para conocer el plan de renovación urbana.

Con el apoyo presidencial y del gobernador Eduardo Livas se plantea la idea al joven Guillermo Cortés Melo para edificar una zona habitacional en un predio de 92 mil 815 metros cuadrados.

Hasta ese entonces, el terreno era un llano polvoso que se había formado tras la canalización del río Santa Catarina. Además funcionaba como basurero de la ciudad.

“Ellos consideraron que era un sitio estratégico, con muchas ventajas para diseñar algo de gran densidad, cosa que no existía en la ciudad”, detalla Guillermo Cortés Melo en entrevista.

Imágenes de la época revelan que los 50 edificios, con mil 44 departamentos y una escuela primaria, era rodeados prácticamente por nada. Su construcción fue reconocida con el Premio de Vivienda Popular, que otorgaba la Unión Internacional de Arquitectos.

La avenida Constitución era apenas de unos cuantos carriles, y tras una serie de casas rumbo al norte todo eran terrenos de cultivo. Al fondo del oriente, se alzaban las chimeneas de la Fundidora.

Como novedades para la ciudad los Condominios tenían todos los servicios subterráneos, un equipo de 39 personas para su mantenimiento, un sistema automatizado de riego y su construcción fue de lo mejor para aquella época.

“Una muestra de que están bien construidos es que tras muchos años sin mantenimiento, ahí están completos”, refiere el arquitecto.

SU ABANDONO

La familia de Benjamín Valdez Fernández llegó a los Condominios Constitución en 1969,  cuando era estudiante de arquitectura por la Universidad de Nuevo León.

El departamento costó 52 mil pesos y estaba asegurado contra incendios, rayos, explosiones, temblores, ciclones, huracanes y hasta por una erupción volcánica, según consta en la escritura otorgada en 1969.

Es un año después cuando muchos propietarios terminaron de pagar sus departamentos y los ingresos para la asociación de condóminos cesaron y como no hubo pago, el equipo de mantenimiento desapareció.

“Al darse esta situación nos toca empezar a organizarnos con los colonos, para que todos barriéramos, pintáramos y cuidáramos los jardines”, recuerda Benjamín Valdez, arquitecto en el centro INAH Nuevo León.

Con los años los dueños originales empiezan a rentar los departamentos. Los cuartos son ocupados por los segundos frentes de políticos o empresarios, a muy baja voz se comenta sobre casas de citas y en los pasillos se empieza a comercializar el cáñamo.

En 1972, casi al cumplir la década de su construcción, los Condominios viven un encuentro a balas entre el Ejército y la policía frente a jóvenes de la guerrilla denominados como Los Procesos.

SU RECUPERACIÓN

A 50 años hay algo que todavía asombra al arquitecto Guillermo Cortés Melo de su proyecto: su arborización que luce plena.

Al caminar por sus pasillos uno encuentra árboles frutales, como higos, granadas, limones, duraznos, naranjas y aguacates.

Es claro que los Condominios no lucen como hace 50 años pues hoy se han modificado las fachadas, se han privatizado espacios públicos o se han construido lugares anexos.

Alcaldes y gobernadores ha pasado prometiendo regenerar los edificios pero en su gran mayoría han quedado en promesas. Para Cortés Melo, los Condominios son recuperables siempre y cuando se cuente con la participación vecinal.

“Creo que merecen un apoyo municipal o estatal pero con participación de los vecinos. Hay ideas que hablan de tumbarlos y hacer nuevas torres de departamentos pero no creo que sea la solución”. (Gustavo Mendoza Lemus/Monterrey)