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Sábado , 15.12.2018 / 16:07 Hoy

Murió Mili Bermejo, la voz latina que expandió el jazz

La cantante mexicana falleció de cáncer en Boston, donde radicaba desde 1980.

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La Casa Corazón de Mili Bermejo está de luto. En brazos de su esposo, Dan Greenspan, y sus hermanas Margie y Tiki, la cantante murió en Cambridge, Boston, el martes a las siete de la noche. "Se fue en paz. Que Dios y los ángeles canten para ella y la reciban en sus brazos", escribió Margie Bermejo en su página de Facebook.

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Intérprete de jazz que mezcló con sus raíces latinoamericanas, Mili decía en una conversación hace muchos años: "A la música que yo hago Daniel la llama una expansión del sentido del jazz latino, que tradicionalmente, incluso en México, se ha estereotipado como cubano o brasileño. Pero lo que yo hago es completamente diferente, pues mi música incluye a México, mis raíces argentinas y otras influencias latinoamericanas que no tienen que ver con Cuba o con Brasil". [OBJECT]

Casa Corazón, Tiempo de amor, Pienso el Sur, De tierra, Identidad y Arte del dúo son algunos discos que dan cuenta de ello. Con canciones propias y autores como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Rubén Rada, Marcial Alejandro, Rafael Mendoza y otros, así como algunos standards de jazz, su voz fue una celebración de vida, aunque cantara sobre las situaciones más dolorosas.


Hace más de 35 años se fue a Boston para encontrarse con el jazz en sus fuentes y se convirtió en una maestra destacada en la Berklee School of Music (está pendiente la edición de un libro suyo sobre técnica vocal). También ocupó un lugar importante en la escena jazzera de Boston, con ese estilo “donde el jazz se encuentra con la música latina con elegancia y alma”, como dijo el crítico Bob Blumenthal.

Nacó en una familia de músicos, fundada por sus padres Guillermo —integrante del Trío Calaveras— y su madre, cantante argentina de tangos, compartió el gusto por el jazz con sus hermanos, las cantantes Margie, Tiki y Gladys (también actriz) y el guitarrista y bajista Miguel Bermejo, fallecido en 2003.

Al evocarla es inecitable recordar la frase “Tu sonrisa, tus ojos, milagro cotidiano”, que en cada encuentro nos permitía retomar la amistad, como si el tiempo no hubiera pasado, para hablar de música. “El jazz, es el lenguaje que tuve la suerte de encontrar e investigar y aprender, el que liberó mi creatividad y continúa retándome, me mantiene viva y alerta”, escribió el año pasado en un mensaje cuando le pedí su definición de esta música, esta forma de vida.


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Ya con cáncer, Mili tuvo el empuje necesario para terminar Arte del dúo con su esposo-cómplice Dan Greenspan, contrabajista de altos vuelos, quien apenas este año decía sobre su pareja: “Es una cantante muy dotada. Debido a que hemos vivido juntos más de 30 años, la sociedad es automática. He tocado con músicos que realmente son grandes socios, pero entre nosotros existe un kilometraje musical muy extenso, lo que nos permite llegar a lugares insospechados de manera más rápida y más simple.”

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A fines de los noventa, luego de un hermoso concierto a dueto con Dan en el Museo Nacional de Antropología e Historia, Mili habló sobre su historia personal. “Me estoy atreviendo a expresarla, sin avergonzarme de mis múltiples raíces. Partes mías ya son estadunidenses, porque he radicado allá, pero esencialmente me estoy atreviendo a definirme como un músico de jazz y a crear con mis influencias y mi pasado”.

Abrazaba las cuestiones sociales, pero no en forma de lamento o consigna. “En mis canciones hablo de lo que me afecta –declaró–. Mis letras son a veces amorosas y a veces muy sociales, pero en ambos casos escribo poéticamente y no anuncio el tema como cabeza de periódico. Lo que yo siento es mi vida”.

Hay tristeza, pero es tiempo de recordar su canto jubiloso en “Asómese”: Sepa que no está bien que se quede llorando así / quiero que sepa que no está bien que algo muera dentro de usted/ Olvide la tormenta, asómbrese otra vez / Es sólo un accidente de esta vida: / tiene que renacer y reír y salir a mojarse en la lluvia otra vez.

Arte del dúo, una manera de reinventarse

Mili Bermejo forma parte del catálogo de Producciones Pentagrama, donde publicó la mayor parte de sus discos (otros los grabó con los sellos independientes estadunidenses Green Linnet y Xenophile). Modesto López, su director, escribió en un correo electrónico: “Se fue Mili, una gran mujer, luchona, emprendedora, cantora de las buenas y consecuentes, siempre llevando en sus andares alegría y amor por la vida. Aquí estarás siempre en este Pentagrama que apoyaste y enriqueciste con tu canto”.

Retirada algún tiempo de salas de concierto y clubes, concentrada en sus clases en Berklee y en las actividades de la granja donde cultivaba vegetales con su marido, regresó con Arte del dúo, consciente, tal vez, de que sería su testamento. “Para mí la música es una resistencia vital –declaró a inicios de año–. Los músicos creativos resisten el embate comercial. Si no eres reconocido por los premios Grammy no eres nadie, y los Grammy se han convertido en algo muy comercial, con respeto a todos los músicos. No hay suficiente espacio para reconocer toda la música creativa que existe. Arte del dúo es una manera de reinventarse, cuando la vida y el mundo se ponen tan absurdos.”



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