REPORTAJE | POR LILIA OVALLE

"El Milenio Visto por el Arte", realizado por autodidactas

Víctor Rodríguez en el modernismo abstracto expone su obra "Gigant 10 stripes white", que realizó en acrílico sobre tela en el año 2011 y Sergio Hernández de vuelta al naturalismo con su obra "Hombre pez", pintura que realizó con óleo y arena sobre lino en el año 2012.

La intimidad femenina es el motivo eje en la producción de Víctor Rodríguez.
La intimidad femenina es el motivo eje en la producción de Víctor Rodríguez. (Lilia Ovalle)

Torreón, Coahuila

Pablo Picasso aseguraba que en materia del dibujo no hay nada mejor que el primer bosquejo.

Además la idea es un mero punto de partida y lo que surge después, independiente a la voluntad, era lo que más le interesaba.

"Cuando se tiene algo que decir, que expresar, cualquier sumisión se hace, a la larga, insoportable".

Víctor Rodríguez asevera que no fue a ninguna escuela de arte. Y siendo autodidacta nadie le indicó qué gusto seguir, por lo cual "se acostumbró a darse gusto".

"Hay que tener el valor de la propia vocación y el valor también de vivir de esa vocación", le confió su amigo Brassaï, fotógrafo rumano que exploró de cerca las ideas de varios artistas al vivir en Francia en el periodo de la segunda guerra mundial.

En su libro "Conversaciones con Picasso", Brassaï registra la intimidad del pensamiento del genio español que, en su permanente inquietud, llega a conclusiones que parecieran esenciales, casi de tan obvias, al alcance de todos.

Como ejemplo, establece que la ubicación física, espacial de un domicilio, siempre será la misma y ello no tiene nada de extraordinario ya que "El hombre no cambia. Conserva sus mismos hábitos... Por instinto, todas esas gentes han vuelto a encontrar el mismo rincón para su cocina. ¿No escogían los hombres los mismos lugares para construir una ciudad? Bajo las ciudades se encuentran siempre otras ciudades".

Y va más lejos. Brincando de delante hacia atrás en las páginas de esta fantástica biografía apunta que "Si el hombre llegó a expresar imágenes es porque las descubría a su alrededor, casi formadas ya, al alcance de su mano", y que "por muy asombrosos que sean sus dibujos (de los niños), ese don no es cosa suya.

Al revés de la música, los niños prodigiosos no existen en la pintura. Lo que tomamos por un genio precoz es 'el genio de la infancia'. Desaparece con la edad, sin dejar huellas. Puede que este niño niño llegue un día a ser un auténtico pintor, o incluso un gran pintor. Pero necesitará empezar de cero. Yo no tuve ese genio", apunta un paradójico Picasso que a los 8 años pintó "El picador amarillo", a los 10 tenía una gran carpeta de dibujos y para los 13 años montó su primera exposición.

La academia para él se abriría a los 14 años llegando a obtener su título dos años más tarde en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona.

El instinto y el impulso de contar historias

La intimidad femenina es el motivo eje en la producción de Víctor Rodríguez. Y el tema para él se fue creando con la misma naturalidad con que cambia la luz del día hacia la oscuridad nocturna.

Motivo recurrente, el perfil del voyeur se fue creando, multiplicado su discurso en torno a las mujeres en medio de una explosión modernista de colores y formas.

En la parte técnica, apunta el pintor nacido en la Ciudad de México y con residencia en Brooklyn, él realiza un ensayo fotográfico que luego post produce con intervención del photoshop.

Sólo el punto de partida de una imagen de referencia que será sustento de su pintura.

Realismo y artificialidad son una permanente dualidad en su discurso pictórico, la intención, asegura, es hacer un cuadro geométrico abstracto pero utilizando "un lenguaje de la fotoderivación, algo que se mira y se reconoce como algo real" donde se incorporan colores, la geometría y patrones pero sin perder el contenido.

Al abordar el gran formato, saca a los personajes de su proporción, se trata de presencias gigantescas, en alusión a las pantallas de cine, una escena artificial donde se invita al espectador a entrar en ella.

En entrevista concedida a la crítica de arte Avelina Lésper, Víctor Rodríguez asevera que no fue a ninguna escuela de arte. Y siendo autodidacta nadie le indicó qué gusto seguir, por lo cual "se acostumbró a darse gusto".

Una de sus influencias eje es la obra barroca de Vermeer, que aprecia como un trabajo intimista, ojo invisible en la intimidad de las mujeres, mirada misteriosa sobre el ser femenino.

Sobre la obra Gigant 10 stripes white, que realizó en acrílico sobre tela en el año 2011 y que forma parte de la colección Milenio Arte, Avelina Lésper establece que se trata de una mujer fragmentada en un código de barras, al tiempo en que convive con una imagen que se vuelve radiografía.

Víctor Rodríguez apunta que forma parte de una serie de cuadro que hizo con la misma fotografía de referencia, misma que fue evolucionando.

La belleza de la naturaleza

Sergio Hernández no decidió ser pintor pero dice que se enfocó a vivir de este oficio. Emigrante, salió de su tierra a los ocho años y volvió a ella siendo un adulto.

En Sergio Hernández el acercamiento al arte fue natural y tuvo por suerte nacer en Oaxaca, tierra fantástica que invade la mirada de colores emanados de la tierra, verdura y agua naciendo de ella. La visualización de imágenes del campo fue una constante de infancia.

No decidió ser pintor pero dice que se enfocó a vivir de este oficio. Emigrante, salió de su tierra a los ocho años y volvió a ella siendo un adulto.

"Empecé a vivir de esto (la pintura) desde muy chico, digo, me daban de comer si pintaba, si hacía la tarea, la tarea era caligrafía, yo dibujaba las letras, no el contenido de las letras, era la línea la que yo dibujaba y cuando terminaba me daban de comer, era un pago y con eso era suficiente y si tú vendes tu pintura maravilloso".

Hernández explica que de la pintura mantiene la impresión de que se realiza siempre en un estado presente, en un discurso ininterrumpido, permanente.

Quizá el conocimiento del oficio y sus procesos es lo que más lo inquiete pues pretende hacer un discurso con imágenes claras y con pintura directa, con los colores sacados directamente del tubo, aunque en las resoluciones haya terminado utilizando arena.

Hombre pez, pintura que realizó con óleo y arena sobre lino en 2012, forma parte de una serie que pretende poner la mirada en el fin del mundo donde las historias corren pronto, los cambios se dan de manera rápida y brusca y el cambio climático es el resultado de la explotación de la naturaleza; escenario donde el agua, al igual que petróleo será el tema eje para las próximas guerras.

JFR