Los murales de Rivera en Detroit, víctimas de la crisis

La urbe del motor, declarada en quiebra en julio pasado, requiere de fondos y muchos piensan en las obras de arte para obtenerlos.
Los murales de Rivera en  Detroit son víctimas de la crisis, la colección del museo podría ser vendida parcialmente para pagar a los acreedores afectados por la quiebra de la ciudad.
Los murales de Rivera en Detroit son víctimas de la crisis, la colección del museo podría ser vendida parcialmente para pagar a los acreedores afectados por la quiebra de la ciudad. (AFP)

Detroit

Hay pocos lugares donde la antigua majestuosidad de la industria automotriz de Estados Unidos se ve capturada más intensamente que entre los murales de Diego Rivera en el Detroit Institute of Arts, en Detroit, Michigan.

Pero esas impresionantes paredes bañadas por el sol podrían perderse para el público si se permite que la colección del museo sea vendida parcialmente para pagar a los acreedores afectados por la quiebra de la ciudad.

“Esto es realmente una amenaza existencial”, advirtió Annmarie Erickson, directora de operaciones del museo. “La venta de arte podría cerrar el museo”.

Fundado en 1885, el Detroit Institute of Arts ha reunido una colección de primer nivel mundial a través del patrocinio de los barones de la prensa y los gigantes de la industria del automóvil.

Primer museo estadunidense en comprar obras de Van Gogh y Matisse, el museo cuenta con una de las dos piezas del maestro holandés Bruegel que pueden verse en Estados Unidos, y tiene galerías dedicadas al arte afroestadunidense, asiático y nativo-americano, y otras con modernas obras de Picasso, Warhol y Rothko.

Los frescos de Rivera, titulados La industria de Detroit, que representan los beneficios y los daños de la industria y la hermosa complejidad del Ford Rouge Center, son el corazón de este templo de las bellas artes, que recibe casi 600 mil visitantes al año.

La ciudad dejó de proporcionar fondos para comprar arte en la década de 1950, y terminó retirando su apoyo para el funcionamiento diario de la institución. El estado de Michigan intervino para ayudar a financiar el museo en la década de los ochenta y noventa, hasta que en 1997 una organización sin fines de lucro tomó el control.

El museo finalmente consiguió sostén financiero el año pasado, cuando los votantes de tres condados aprobaron un nuevo impuesto que proporciona 23 millones de dólares al año para financiar sus operaciones. “Dos de esos condados han dicho que si vendemos parte de la colección dejarán de pagar el impuesto”, dijo Erickson, quien añadió: “Eso representa cerca de dos tercios de nuestro presupuesto operativo anual. Si se abandona ese impuesto nos enviarán a una espiral de la muerte”.

Detroit se declaró en quiebra el pasado 18 de julio. Un juez federal evalúa si la ciudad tiene siquiera la capacidad legal de hacerlo.

El fiscal general de Michigan argumenta que, puesto que el arte se sustenta en un fideicomiso caritativo público, no se puede vender para pagar las deudas de Detroit. Pero el administrador designado por el estado para gestionar la bancarrota de la ciudad está decidido a “aprovechar” el valor de la colección de arte.