El mundo actual es más libre, afirma Ken Follet

“Es peligroso tener partidos políticos que representen el odio”, alerta.
El autor necesitaba contar la historia del siglo XX y, al mismo tiempo, crear los personajes y la ficción.
El autor necesitaba contar la historia del siglo XX y, al mismo tiempo, crear los personajes y la ficción. (Sháshenka Gutiérrez/EFE)

Guadalajara

Cuando el escritor galés Ken Follet se propuso escribir acerca de la historia de una familia a lo largo del siglo XX, siempre fue consciente de que se trataba de la historia de sus abuelos y de los de otros, “de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros”.

Con esa idea se lanzó a la escritura de la trilogía El siglo, compuesta por La caída de los gigantes, El invierno delmundo y El umbral de la eternidad, la más reciente, de las cuales se han vendido más de 12 millones de ejemplares en todo el mundo.

“Al final de siete años de trabajo, me siento positivo frente al giro de los hechos que definieron el siglo XX, pues pesa a las terribles guerras que se vivieron, el mundo actual es más libre, más próspero y más feliz de lo que era cien años atrás”, asegura en entrevista con MILENIO Follet, uno de los estelares de la programación de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

El principal reto de su trilogía fue transformar los hechos de la historia en el drama que conllevan los personajes ficticios, lo que en un primer momento no sabía cómo lograr, “pero era muy ambicioso, necesitaba contar toda la historia del siglo XX y ser fiel a la verdad de la historia y, al mismo tiempo, crear a los personajes y a la ficción, siempre de la mano de la historia, y creo que tuve éxito, ya que los lectores aman estos libros y ese es mi principal éxito”.

“Algunos de mis amigos dicen que ellos escriben para sí mismos y si a los lectores les gusta, qué bueno. Todo el tiempo considero si el lector estaría interesado, si va a creer o creería que algo va a suceder y, más específicamente, si éstos lectores estarían interesados en girar la página y continuar leyendo”.

Y su convencimiento va más allá: sin un lector no existe el libro, porque usa su imaginación para crear la escena en su mente: “yo he escrito palabras, pero el lector genera la película y si nadie lee el libro, eso no va a suceder y, a pesar de que suena raro, ya no va a haber un libro”.

La libertad

Uno de los aspectos que más llamaron su atención al estudiar al siglo XX fue descubrir que siempre hubo gente que luchó por su libertad: los alemanes de la parte oriental, los polacos, los rusos: mujeres que hicieron campaña para tener derecho al voto, los afroamericanos y otros grupos de las sociedades luchando por esta libertad.

“Todos, con la lucha que llevaron a cabo, se llevaron al final la victoria, todos ganaron. Quienes lucharon por la libertad adquirieron o ganaron esa libertad, por lo cual estoy convencido de que la raza humana logró muchísimo, alcanzó grandes metas en el siglo XX”.

En El umbral de la eternidad, Ken Follet cuenta la historia de varias familias —estadunidense, alemana, rusa, inglesa y galesa—como participantes de algunos de los acontecimientos sociales y políticos que marcaron al mundo entre las décadas sesenta y noventa.

Una manera de reflexionar acerca de la historia desde la vida cotidiana, al tiempo de ser una mirada sobre los errores que repetimos en el presente, dijo Follet, al recordar que en Europa han comenzado a fundarse partidos políticos de derecha, que “creen que está bien odiar a los extranjeros y a los inmigrantes”.

“Nosotros deberíamos saber qué tan peligroso es tener partidos políticos que representen el odio, sin importar si es contra judíos, inmigrantes o afroamericanos. Los europeos deberíamos saber, mejor que nadie, qué tan peligroso es esto”.