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Viernes , 19.10.2018 / 03:05 Hoy

[Multimedia] La señora Taubman

Judy Taubman trabajaba como recepcionista en Christie's cuando conoció al acaudalado Alfred Taubman y se convirtió luego en la madrastra de los hijos de su anterior matrimonio.

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Tres años atrás, la revista Vanity Fair buscó a Judy Taubman mientras preparaba un reportaje sobre las señoras ricas y poderosas que tenían por costumbre en los años sesenta almorzar en los más lujosos restoranes de Nueva York; Jacqueline Kennedy y Nancy Reagan entre ellas. A veces invitaban a sus sofisticados cotilleos a Truman Capote, quien mucho jugo habría de sacar para su literatura de aquellos encuentros. La señora Taubman se excusó con el argumento de que las damas de ahora están muy ocupadas y no pueden perder el tiempo en los restoranes.

Hace unos días, la señora Taubman regresó a su apartamento londinense luego de un viaje a Nueva York. Cuando miró al portero del edificio corriendo a su encuentro pensó que se disponía a ayudarle con sus 10 velices. Pero no, para nada. En realidad el empleado se apresuraba para cerrarle la puerta en las narices, siguiendo las instrucciones de los hijos del señor Taubman. Diez horas estuvo en la calle la indignada dama, hasta que los empleados de la casa de subastas Sotheby's retiraron unos cuadros que decoraban su sala.

La señora Taubman trabajaba como recepcionista en Christie's cuando conoció al acaudalado Alfred Taubman y se convirtió luego en la madrastra de los hijos de su anterior matrimonio. El señor Taubman tenía un negocio envidiable, que le redituaba millones todos los días. Era el propietario de la casa de subastas Sotheby's.

A comienzos del año pasado, el mercader del arte celebró con una gran pachanga de varios días su cumpleaños número 90. Murió poco después del festejo, en abril pasado. Dejó a sus herederos una fortuna de más de tres mil millones de dólares, que será repartida dentro de unos días, cuando se lea su testamento. Los cuadros que dejaron en la calle a la señora Taubman forman parte de la colección privada de su marido, valuada en unos 750 millones de euros, que en los últimos meses del año será vendida en subasta por Sotheby's. En realidad, los hijos del magnate querían asegurarse de que su madrastra no se quedara con nada al margen del testamento de su padre.

Taubman, un empresario estadunidense que hizo fortuna también con el negocio de los centros comerciales, se retiró de Sotheby's hace 10 años, después de competir de manera frenética durante más de 20 en los mercados internacionales del arte contra su rival Christie's. A su muerte, Sotheby's iba detrás de su odiada rival, que cayó como buitre sobre el legado artístico del magnate apenas trascendió la noticia de su fallecimiento.

A duras penas pudo la casa de subastas hacerse del contrato para vender el patrimonio de su ex patrón. Sus hijos sobre todo contaron centavo sobre centavo, incluido el valor de los cuadros que colgaban en su apartamento, y consiguieron un precio base para su colección. Gracias a esta operación, Sotheby's estaría en posibilidad de dejar atrás a Christie's. Aunque la señora Taubman se haya quedado rabiando en la calle.

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