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Martes , 14.08.2018 / 15:46 Hoy

[Multimedia] Hitler y Ana Frank

Los derechos de dos libros que han marcado la vida de millones están a punto de terminar para quienes han sido hasta ahora sus propietarios

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Los derechos de dos libros que han marcado la vida de millones están a punto de terminar para quienes han sido hasta ahora sus propietarios. Unos han ganado millones en todo el mundo con las múltiples modalidades de reproducción de El diario de Ana Frank, otros han impedido por todos los medios a su alcance la difusión de Mi lucha, el libro en el que Adolfo Hitler plasmó su siniestro ideario.

El diario de la niña que da cuenta de sus sufrimientos mientras vivía oculta con su familia tras un armario en una vivienda de Ámsterdam, tratando de escapar de la persecución de los nazis, ha pasado por ediciones de todo tipo, desde las más económicas hasta las más lujosas, y ha llegado al cine, la televisión y el teatro. El Fondo Ana Frank de Basilea, en Suiza, ha administrado la edición de 30 millones de ejemplares del libro en 60 lenguas y esperaba con incertidumbre la llegada del primer día de enero de 2016, cuando los derechos de la obra, lectura obligatoria en muchas escuelas, habría de pasar al dominio público. Sin embargo, los administradores del legado de Ana Frank comienzan a respirar ahora con cierta tranquilidad. Consiguieron acogerse a los beneficios de una excepción en la legislación internacional de los derechos de autor que permite a los propietarios de los derechos de obras póstumas conservar sus privilegios más allá de los 70 años que establece la ley. Si las cosas le salen bien al Fondo Ana Frank, la vigencia de la propiedad les podría ser ampliada por 15 años más, hasta el 2030.

En el caso de Mi lucha las cosas parecen más complicadas. El vencimiento el próximo primero de enero de los derechos editoriales del libro maldito de Hitler, hasta ahora en manos del gobierno de Múnich, podría implicar, al pasar al dominio público, la libre circulación de un libro cuya lectura estaba prohibida hasta donde era posible.

En medio de agrios debates en contra y a favor, Francia y Alemania se preparan para la llegada a las librerías de las nuevas ediciones y traducciones de un volumen que en los días del nazismo alcanzó una circulación de 12 millones de ejemplares. Algunos editores solo esperan la llegada del momento preciso para sacar de las imprentas sus tiradas de un texto desprovisto de virtudes literarias y de utilidad solo para los historiadores. Y para los morbosos, que abandonarán sin duda su lectura en las primeras páginas.

De cualquier manera, en ambas naciones predomina el criterio de las ediciones comentadas a la luz de los acontecimientos históricos. En Alemania está por aparecer en los primeros días de enero una edición crítica de dos mil páginas de un libro que tenía originalmente 800, preparada por varios especialistas del Instituto de Historia Contemporánea de Múnich. En Francia, la editorial Fayard prepara también con la participación de un grupo de historiadores una edición científica de Mi lucha, aún sin fecha de publicación. Mientras tanto, la polémica crece.

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