Rosenda Villanueva: la mujer fotógrafa de Doctor Arroyo

La artista, quien falleció en el 2011, captó imágenes de ese pueblo en el siglo XX, por lo que su historia y sus fotografías serán plasmadas en un libro que editará la UANL.

Monterrey

La vida del municipio de Doctor Arroyo fue retratada, en una buena parte del siglo XX, por una mujer. Su nombre es Rosenda Villanueva Pardo, y ella fue la segunda fotógrafa de este pueblo.

Sí, la segunda porque antes de ella también se desarrolló en el oficio Manuela Muñiz Martínez, pero el caso de Villanueva es especial porque se han recuperado sus archivos recientemente.

Mujer, fotógrafa y nativa de uno de los municipios más alejados de Monterrey y su área metropolitana. Estas razones fueron suficientes para que el investigador Enrique Tovar Esquivel escribiera su historia.

Rosenda Villanueva (1922-2011) fue la última sobreviviente de un oficio que, aunque parezca extraño, incorporó tanto a hombres como mujeres en Doctor Arroyo del siglo XIX al XX.

Aunque habrá quien cuestione la calidad de las imágenes, el trabajo de la mujer destaca porque en sus fotografías existe el testimonio de costumbres que difícilmente se conservan en Nuevo León.

La bendición de las espigas, la entrada de la cera, retratos de la muerte niña o la llegada de un aeroplano al pueblo, son algunos de los testimonios recabados por Villanueva Pardo, quien falleciera en abril del 2011.

Su historia

Si bien hay ejemplos de mujeres fotógrafas en Monterrey a comienzos de 1900, la mayoría eran esposas o familiares de los dueños de los estudios que se instalaron.

El caso de Rosenda es diferente. Cuenta Enrique Tovar que el padre de Villanueva era caballerango en una hacienda pero amante de la fotografía. Ese gusto se lo pasó a su hija, que contrario a todas las costumbres del pueblo, al término del sexto grado de primaria pasó a estudiar este arte.

"En esa época regularmente las niñas llegaban hasta el cuarto grado y luego se les solicitaba como maestras. Su padre se negó a esta condición, la hizo estudiar hasta sexto y después la encargó con el fotógrafo del pueblo llamado Martín Perales", expone el historiador del centro INAH Nuevo León.

Se tiene registro que antes de ella existieron cuatro fotógrafos. A parte de Manuela Muñiz está el registro de otro al que sólo se ha reconocido como "Juanito".

Pues Rosenda Villanueva aprendió todo sobre la técnica de revelado, encuadres y uso de la cámara -de marca Séneca- la cual utilizó hasta sus últimos días.

Madre de familia, ama de casa, esposa y trabajadora del campo, Rosenda todavía se dio el tiempo para ser la "fotógrafa del pueblo".

"No sólo era fotógrafa también era madre de familia, hacer la comida, mantener limpia la casa, trabajar el campo y después hacer las fotografías", comenta Tovar Esquivel.

Es por ello que en su trabajo la acompañaban sus hijos. Ahora convertidos en adultos, son ellos quienes han conservado los negativos y las cámaras de su madre, pero en especial sus anécdotas.

Un libro

La historia de la fotógrafa de Doctor Arroyo verá la luz en un libro que será editado este año por la UANL.

En 200 páginas se cuenta la historia de esta mujer, pero además se describe la historia de todo un pueblo así como las costumbres de sus pobladores.

"Muchas de las costumbres que hoy sólo conocemos por relatos están registradas en las fotografías de Rosenda: la muerte niña, la bendición de las espigas, movimientos políticos, la llegada de un avión; toda la historia del pueblo está en sus imágenes", detalla el investigador.

En el Día Internacional de la Mujer, este es un ejemplo de la presencia femenina en las artes de Nuevo León desde las primeras décadas del siglo XX.

"Se ha estudiado mucho la obra de los fotógrafos de Monterrey pero poco a las mujeres, y mucho menos a ellas que trabajaron en los pueblos del estado".